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Opinión

Ignacio García-Arango

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos

Avelino Acero Díaz

Vicepresidente del Foro Jovellanos

Una flor que renace de la nada en defensa

La situación de Indra y Santa Bárbara antes los planes que afectan a Asturias

LA NUEVA ESPAÑA nos transmitió que Indra y Santa Bárbara negocian una alianza para desbloquear los contratos de artillería sobre ruedas y cadenas por valor de 7.240 millones de euros, así como para competir por otros que surgirán a consecuencia de nuestro rearme. Para ello, se pretenden integrar las respectivas capacidades tecnológicas. La llegada a Indra de Ángel Simón y de su equipo han sido claves para intentar reordenar el mapa español de la defensa. Ello es fruto también de la necesidad de sacar al proyecto de la contradicción en que había entrado por subordinar el interés general a las intrigas de las camarillas enquistadas en el poder.

El acuerdo parece razonable, dado que, por una parte, Indra ha sido la adjudicataria de unos contratos del Gobierno de España tras considerarla él la única capacitada para desarrollarlos.Por otra, Santa Bárbara necesita mercado pues la política del Gobierno la ha dejado muy escasa de cartera.

De una parte Indra, aunque la mencionada adjudicación fue hecha debido a su capacidad, carece de la tecnología suficiente para cumplir sus compromisos, pues, aunque posee facultades electrónicas, tecnológicas y de integración que le dan ventajas en factores determinantes para las armas del futuro (el papel de los drones en las recientes guerras es evidente) carece de tecnología, de conocimientos esenciales (motorización, mecánica, propulsión, vectores...) y de fuerza industrial para cumplir sus compromisos. Ello la llevó, con escaso éxito, a buscar socios hasta por los países más lejanos. Por otra parte, también necesita instalaciones, personal y medios para arrancar su negocio: instalaciones que compra (por ejemplo, la de Duro Felguera en Gijón y la lucha para adquirir las de Langreo) y esfuerzos, porque las naves sin alma no son nada, para contratar y formar técnicos y obreros especializados de otras empresas, entre ellas de la propia Santa Bárbara.

De otra, Santa Bárbara tiene capacidad para cumplir sobradamente las exigencias de los contratos, así como personal para ello. Y lo negativo de depender de una multinacional estadounidense es relativo en un mundo en el que toda la tecnología acaba en lis mismos sitios por los que, mientras no haya investigación propia, hay que pasar por quien la tiene.

Además no hay que olvidar que jurídicamente todo está colgando de dos hilos pues tanto el recurso ante la audiencia Nacional, de Santa Bárbara contra una adjudicación a Indra fundamentada en su capacidad y en la incapacidad de sus contrincantes, como la demanda ante el Tribunal Supremo contra las ayudas aprobadas para financiar estos programas, son muestra de que Santa Bárbara va a combatir con poderosos argumentos. No entramos a opinar sobre un hecho que esta "subjudice", pero sí sabemos del rigor de los tribunales por lo que cabe la posibilidad de que el resultado sea desfavorable a Indra.

Ademas, repetimos que el intento de Indra para crear una estructura estaba siendo fallido, lo que dio lugar a un atasco obvio en el avance de la misión encomendada que requería, aunque no se transparentase a los ciudadanos. Un giro en un rumbo que hacía temer en que todo naufragase contra la primera piedra. Por eso, el Gobierno de España, cegado antes por otros intereses, se dio cuenta de que se había metido en una poza que cada vez se profundizaba más y cambió a los gestores para llegar a un acuerdo que permitiese utilizar todas las potencialidades convergentes en el sector.

Esa vía de salvación pasa por conjugar a dos empresas que tienen experiencias positivas de trabajo conjunto, más en una Asturias donde la presencia de Santa Bárbara se remonta a más de dos siglos. Por ello, es positivo que ambas partes, con sentido común, sosiego, finura en la negociación y visión grande, en lugar de oportunismo coyuntural, busquen una salida que les interesa a ambos a España y a Europa.

Para cimentarla sólidamente, conviene, para no arrepentirnos después, recordar los errores que rompieron un clima de concordia, pues recordamos también que Tess Defence es el fruto de una unión entre Indra y Santa Bárbara. Ello se debió a que tras la entrada del señor Escribano (propietario de unos talleres mecánicos que se ganó la confianza del señor presidente del Gobierno) él, no experto en las tecnologías de Indra pero osado gestor, decidió crear una empresa global que fabricase y ensamblase las plataformas mediante Indra para integrar sistemas electrónicos, SAPA (también ligada a los círculos de presidencia del gobierno) para aportar sus conocimientos mecánicas y EM&E para suministrar torres y estaciones de armamento y dirigir el sistema. Les faltaba la capacidad de Santa Bárbara que disponía de plataformas, ingeniería pesada, personal cualificado y experiencia real en sistemas terrestres, así como de fábricas. Por eso, intentaron comprarla.

Al fracasar, comenzaron una campaña de descalificación, tanto para hacer olvidar al personal especializado y la experiencia industrial de Santa Bárbara Sistemas–GDELS como para destruir su fiabilidad. No nos vamos a extender en la sordidez, pero si a recordar que el esfuerzo publicitario ante la opinión pública fue arduo y que el Principado se puso al servicio de Indra de tal manera que a Santa Bárbara se le daban palmadas verbales mientras se la apuñalaba por la espalda con dagas florentinas. Además, mientras se descalificaba a la mencionada Santa Bárbara, se confundía a la opinión pública asturiana prometiendo lo que Indra no podía ni quería cumplir.

Se abre ahora una puerta a la esperanza, a la que el nuevo presidente de Indra contribuirá pues es persona capaz, con vista larga. Por otra, Santa Bárbara ha jugado hasta ahora sus cartas con entereza prudente, lo que facilitará los pactos. Para Asturias, esto tendrá repercusión pues, por una parte, Santa Bárbara tiene aquí mucho que aportar y en consecuencia la planificación de los medios instalaciones y personal va a cambiar.

Por otra, lo que es más importante. Asturias debe afrontar el futuro integrando esta iniciativa en nuestra planificación industrial y dentro de ella en la de la industria de defensa, cuya importancia se veía venir desde hace años (mucho antes de los informes Letta y Draghi) cuando voces como la de don Josep Borrell clamaron por un ejército eutopeo. Nuestro temor a un nuevo fracaso surge de las declaraciones del señor consejero de Ciencia ante el anuncio. Dijo: "Siempre hemos defendido que todas las empresas de defensa tienen su hueco". Para añadir un relato propagandístico acerca de los Programas Especiales de Modernización (PEM) que está lanzando el Ministerio de Defensa. Él termina con una llamada a la subordinación al proyecto de todos al decir "hay que poner al servicio del sector todas las infraestructuras posibles".

En síntesis: fidelidad inquebrantable al nuevo proyecto ajeno y uso publicitario con fines electorales. Lo mismo que llevó al fracaso a proyectos anteriores, sin ir más lejos desde el hidromocho hasta el intento del señor Escribano.

En nuestra opinión esta, como las demás actividades, deberían desarrollarse desde una visión global fundamentada en el conocimiento de la realidad, de los medios disponibles, de las ventajas comparativas, para despues de discernir acerca dd los caminos posibles. Ello es compatible con el respeto a los criterios y objetivos del partido al que se pertenece, pero sin someter el porvenir de los asturianos a él. De todas maneras, esta es una buena oportunidad pues siempre es mejor emprender desde el realismo y el trabajo coherente, que mantener la ilusión sobre la base de relatos evanescentes acerca de la riqueza que traerán flautistas de Hamelin pues esos, siempre, al marchar, solo nos dejaron miseria.

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