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La soledad del veraneo de fondo

Aunque en junio ya apriete el calor, el verano empieza con las rebajas de un establecimiento señero y acaba con la vuelta al cole. Igual que pasa con las Navidades, aunque reine una alegría convencional el verano supone para muchos un cambio en el paisaje habitual y la suspensión de relaciones con los amigos. Para el niño poco diestro en hacer amistades puede ser un tiempo de soledad agravado por las pandillas que ve pasar. Pero pocas veces se ha descrito la angustia de la llegada del verano en una pequeña ciudad interior como en "Jugadores de billar", la poderosa novela de José Avello (Trea, 2018). "Todos los veranos le ocurría lo mismo, la ciudad quedaba como desatenta de sí misma, como caída en un paréntesis de piedra donde solo había edificios y nadie estaba en el lugar que debería" (una de las frases de la prodigiosa página sobre el advenimiento de la soledad estival). 

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