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¿Es creíble el nuevo proyecto de Indra?

La llegada de Josep Maria Recasens como consejero delegado cierra un semestre tormentoso en Indra. La salida de Ángel Escribano de la presidencia y la llegada de Ángel Simón significó en la práctica la ruptura entre los dos accionistas de referencia de la compañía, la SEPI y EM&E. Con su mentalidad de ingeniero, Simón ha ido rehaciendo la gobernanza de esta empresa estratégica que el Gobierno designó hace cuatro años como la clave del posicionamiento de España en el plan REarm de la UE. Aparcada la fusión con Escribano y pospuesta la aprobación del plan estratégico, Simón ha lanzado tres mensajes clave a los mercados y al sector: el principal reto de Indra es cimentar su base industrial, de ahí la elección de Recasens; el liderazgo exige generosidad con el resto del sector y escala europea; y el proyecto de Indra no puede estar ligado a la legislatura política. La cotización se ha resentido, pero también porque algunos de los accionistas han materializado sus plusvalías.

No es bueno para una compañía como Indra tener cuatro equipos de dirección en un lustro. Se puede atribuir a la convulsión que vive el sector de la defensa, y en parte es verdad, pero también tiene que ver con la irrupción de la política en la gestión de la empresa. En el contexto actual, esa es la gran tarea que tienen por delante Simón y Recasens, sabiendo que este es un terreno muy diferente que el del agua o el del automóvil.

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