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Ándele con los tanques

La dureza negociadora de Duro por Barros empujará la nueva planta de Indra a Galicia

A la industria de defensa española le ha surgido un frente inesperado en las cuencas mineras de pasado dinamitero. Indra, decidida a blindar su hegemonía en el sector de los carros de combate, se ha topado con un muro de contención en los terrenos de Barros. La tecnológica pretendía desplegar allí su artillería pesada y levantar una nueva fábrica de blindados, pero Duro Felguera ha decidido afilar las concertinas y responder con un rotundo "no pasarán”. Con un "ahorita no, güey".

Indra acudía a la negociación con los mexicanos con el manual de estrategia militar bajo el brazo, dispuesta a lanzar una ofensiva relámpago para anexionarse el suelo de Langreo. Sin embargo, los actuales dueños de la ingeniería han preferido aplicar la táctica del contragolpe azteca: mucho mariachi negociador, pero ni un solo palmo de terreno cedido al enemigo. Para Indra, que ya se veía desfilando con sus cadenas y orugas por la cuenca del Nalón, el chasco ha sido de calibre grueso. Esperaban una rendición incondicional y se han encontrado con una guerra de guerrillas burocrática.

La paciencia del gigante tecnológico ha saltado por los aires, víctima de la fatiga del metal. Cansada de esperar a que Duro deponga las armas y firme el armisticio, Indra parece dispuesta a replegar filas y buscar otro cuartel general para sus blindados en Galicia. Al final, el esperado despliegue de tanques en Barros se ha quedado en fuego de artificio. Qué ironía: la gran multinacional de la defensa nacional, esquivando minas en Asturias. Disparad sobre nosotros, que el enemigo está dentro.

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