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Defender el turno de oficio

La obligación de cuidar la Justicia, la igualdad y los derechos de todos

Cristina Vallejo es abogada

Cada 12 de julio, con motivo del Día de la Justicia Gratuita y del Turno de Oficio, los abogados recordamos una idea esencial: la justicia gratuita no es beneficencia ni voluntariado, sino una garantía democrática. Es el mecanismo que permite que cualquier persona pueda defender sus derechos, aunque no disponga de recursos económicos suficientes. Cuando una persona detenida, una víctima de violencia machista, una familia vulnerable, un trabajador o una persona migrante necesita asistencia letrada, el turno de oficio es, a menudo, su primera puerta de entrada a la Justicia.

Los datos obligan a lanzar una alerta. En los últimos años ha descendido el número de profesionales adscritos al turno de oficio. La tendencia preocupa porque, al mismo tiempo, aumenta la demanda en ámbitos sensibles como el social, extranjería, menores, segunda oportunidad o mercantil. Más necesidades y menos profesionales son una señal de riesgo que no debe ignorarse.

No podemos permitir que el derecho de defensa exista formalmente sobre el papel, pero resulte materialmente más difícil de garantizar por falta de recursos o reconocimiento efectivo del trabajo profesional. La vocación de la abogacía es imprescindible, pero no puede sustituir la responsabilidad de los poderes públicos. El turno de oficio es un servicio público esencial y debe ser tratado como tal.

Aunque en numerosas autonomías se han producido avances significativos, siguen existiendo actuaciones necesarias que no se abonan, guardias cuya disponibilidad no se retribuye de forma suficiente y una normativa de justicia gratuita que, tras tres décadas de vigencia, necesita una actualización profunda. El sistema requiere financiación estable y suficiente, actualización automática de los módulos conforme al IPC, retribución de todo el trabajo efectivamente realizado –incluidos los medios adecuados de solución de controversias y nuevas actuaciones procesales– y una nueva ley de Justicia Gratuita, adaptada a la realidad del siglo XXI.

Defender la justicia gratuita no es defender una reivindicación corporativa, es defender una garantía ciudadana. Sin turno de oficio fuerte, no hay igualdad real ante la ley. Sin igualdad, la tutela judicial efectiva se debilita. Y cuando se debilita el acceso a la justicia de quienes más lo necesitan, se resiente el propio Estado de Derecho.

Por eso, el mensaje debe ser claro: defendamos a quienes defienden. Cuidar el turno de oficio es cuidar la Justicia, la igualdad y los derechos de toda la ciudadanía.

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