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La flema y la furia

A pesar de tantas benditas mezcolanzas, las naciones conservan su bendito marchamo. La famosa flema inglesa es un estado del alma bajo el que en cualquier causa que se emprenda (incluido un simple saludo) el afán de ganar y la fuerza aplicada no impiden una distancia y un tempo justos, como una conciencia de lo que se está haciendo. Así juega Inglaterra. Argentina, en el campo, es otra cosa, un barullo muy funcional, en el que más que el diseño manda el trazo libre. Con la óptica borrosa de quien no es analista deportivo, he visto moverse arriba y abajo un tropel ansioso y conectado. ¿Qué lo mueve, de forma tan incansable como las pesadillas?. La mueve la furia, una rabia antigua de ocasiones perdidas que se agarra a lo que tiene. Es la que tuvo España, antes de superarla con buena pación, buena educación y regla y cartabón. Y Messi, ojo, da sentido y destino a la furia.

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