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Una ría ligada a las grandes transformaciones de la ciudad

La anunciada transformación de las naves de Balsera para uso de la Nebrija abrirá un nuevo 'skyline' local hacia el estuario

Cuando la crisis climática arrecia, Avilés saca partido a su ría. Lo hizo hace unos días, con motivo de la Bienal, para abordar los desafíos ambientales del siglo XXI. Y fue a través de un recorrido en barco que servía para explorar la evolución del estuario, desde sus marismas preindustriales hasta su configuración actual como puerto industrial y pesquero. Esos relatos sobre las transformaciones de la biodiversidad del estuario y las huellas materiales del paso del tiempo y la intervención humana, han permitido conectar la cuenca fluvial con el ecosistema marino. La propuesta diseñada por el biólogo avilesino Julio López Peláez en colaboración con Elisa Cuesta y con el apoyo de Marina de Avilés viene a explicar el por qué de todo lo que sucede alrededor de la ría. Ese escenario vuelve a tomar protagonismo este mismo fin de semana con motivo de la celebración de Gastronáutica, y la visita, por segunda vez este año, del Scenic Eclipse, el crucero de lujo que va camino de convertirse en una presencia frecuente en Avilés, igual que la actividad de los paseos en lancha que sorprenden a vecinos y visitantes. 

López Peláez, guía en uno de esos recorridos a bordo de una embarcación por el estuario, explica lo que más llama la atención cuando se explica todo lo que rodea a este ecosistema. "Lo que más sorprende es todo lo relacionado con los vertederos. También lo que tiene que ver con las antiguas rulas y los límites del estuario", explicó el experto, que se empeñó en detallar las particularidades de una ría y de un río que desemboca en la misma, el Tuluergo. Ambos cauces han sido objeto de un trabajo reciente donde investigadores de la Universidad de Oviedo han explorado las posibilidades de la Inteligencia Artificial para obtener modelos matemáticos a partir de series históricas de lluvias, mareas y funcionamiento de la red que permitan anticipar el comportamientos de alivios o momentos críticos como el episodio de fuertes lluvias del pasado otoño que anegó Avilés en pocos minutos. 

En general, todas las grandes transformaciones de Avilés ha estado muy vinculadas a su ría. Los principales cambios urbanísticos y económicos en los últimos años han girado en torno al estuario, que ha modificado de forma notable su paisaje. La reinvención del tejido industrial tras la desaparición de la cabecera siderúrgica ha ido actualizando ese entorno a un ritmo vertiginoso. Y próximamente llegará otro cambio más con el salto de Avilés para ser ciudad universitaria. La transformación que traerá la Nebrija con el anunciado remozado para las naves de Balsera a buen seguro que generará un nuevo skyline en la margen izquierda de la ría. Quién le iba a decir a Victoriano Fernández Balsera que los nuevos muelles de la margen derecha y su próspera actividad saludarían la actividad universitaria en las naves que antaño dieron vida al comercio de ultramar desde la castigada margen izquierda. 

La icónica imagen local del canal de entrada de la ría enseña ese perfil industrial de la ciudad, pero hacia actividades más sostenibles que cuando sus aguas eran menos azules. Los barcos comerciales, pesqueros y de recreo que entran y salen cada día del estuario certifican ese perfil de Avilés en constante proceso de transformación. Siempre mirando a su ría. No como en otras épocas. Solo queda la barrera ferroviaria que impide coser ambas márgenes y dar armonía a lo que antaño fue un auténtico vertedero industrial. Ni los más optimistas podían imaginar este cambio en décadas, aunque conviene no caer en la autocomplacencia. La próxima transformación ya está en marcha. El último salto para no quedar orillados.

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