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Alberto González

Alberto González

Director General de FADE

¿Engañabobos?

No aplicar la deflactación del IRPF a la mayoría de contribuyentes, un atraco a mano armada

Me resisto a que la mentira comience a generalizarse como uso habitual de algunos políticos. Y mucho más aún cuando, encima, se permiten el lujo de calificarnos de bobos a los sufridos ciudadanos.

Como la mejor muestra es un botón, voy a desmontar con números que la deflactacion del IRPF no es ningún artilugio para conseguir que los "ricos" paguen menos; sino que, al contrario, no aplicarla es irracional, injustificable y un descarado atraco a mano armada a la inmensa mayoría de contribuyentes.

Supongamos una pareja en Asturias, ambos menores de 65 años, con dos hijos, que en el año 2019 ingresaron de forma conjunta 60.000 euros brutos (no son precisamente "ricos" sino un estándar de familia media asturiana). Para simplificar, supongamos que ninguno tiene discapacidad, no hacen aportaciones a planes de pensiones, no aplican deducción por compra de vivienda y no han hecho donativos. Se aplican en su declaración de IRPF las deducciones correspondientes por rendimientos del trabajo y tributación conjunta.

Suponiendo también que su renta se incrementó conforme al IPC oficial de cada uno de esos años, en el siguiente cuadro se refleja lo que les correspondería pagar cada ejercicio en condiciones normales y lo que tendrían que haber pagado si se hubiera deflactado el impuesto:

Los ingresos brutos aumentarían en esos seis años en 13.053 euros, un 21,8%. Y lo que tendrían que pagar de IRPF en condiciones actuales, es decir, sin deflactar, aumentaría en 5.050 euros. Esto se debe a que el tipo efectivo pasa del 21,23% en 2019 al 24,35% en 2025. Por tanto, aunque la familia no gana poder adquisitivo -su salario solo se actualiza con el IPC- su factura nominal de IRPF crece casi un 40%.

En cambio, si el impuesto se hubiera deflactado, el tipo efectivo en 2025 habría sido del 22,45%, casi dos puntos menos. Y la familia hubiera pagado ese año 1.391 euros menos en concepto de IRPF. En esos seis años la familia en cuestión se hubiera ahorrado en IRPF un total de 4.126 euros. Que son muchos euros.

Supongamos ahora otra familia que ingresa la mitad, es decir, 30.000 euros brutos en 2019. Actualizados por IPC hasta el año 2025, el tipo efectivo ese año sería del 12,67% con el sistema real y del 10,76% si se hubiera deflactado el impuesto. Y la no aplicación de este criterio ha supuesto que durante estos seis años la familia ha pagado 700 euros adicionales de IRPF, aproximadamente el 15% de la cuota efectivamente pagada.

Este efecto es conocido como progresividad en frío: los ingresos nominales aumentan para compensar la pérdida de poder adquisitivo; pero si los tramos, mínimos personales y familiares, gastos deducibles y reducciones permanecen congelados, el contribuyente paga más impuesto sin haber incrementado realmente su capacidad económica. Efecto que es especialmente más intenso para las rentas medias y las familias, que soportamos un mayor tipo efectivo y podemos saltar a tramos superiores del gravamen únicamente por causa del aumento de los precios. La consecuencia inmediata es un claro deterioro de la neutralidad, la transparencia y la equidad del impuesto sobre la renta.

¿Quién se beneficia de este efecto? La hacienda pública. Entre los años 2019 y 2025, los ingresos del Principado por IRPF pasaron de 1.000 a 1.645 millones de euros, un 64,5% más. Crecimiento que no está justificado por ninguna variable de contraste: entre esos años la población de Asturias cayó un 0,7%, el PIB creció un 26,8% y el número de declaraciones de IRPF (dato provisional) creció un 12%.

Entonces, ¿quién engaña a quién? Si no la ideología, habría que aparcar la demagogia y aplicar soluciones a este factor de empobrecimiento generalizado de los ciudadanos. Y, en mi opinión, la solución técnica más coherente es actualizar anualmente con el IPC no solo los límites de los tramos, sino también todas las cantidades fijas que determinan la base y la cuota, evitando reducciones nominales cuando la inflación sea negativa.

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