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Opinión

La magia de la cocina

Memoria de años de ilusiones y sueños de la mano del capitán

Ha fallecido Paco Ron. Amigo mío de tantos años que ni sé cuantos y tan querido que alguna vez pensé que podría ser el hermano mayor que yo hubiera tenido en otras vidas. Compañero de cocinas y estrellas, caminé junto a él los principios duros de la profesión.

Me cuesta asimilar la noticia de su partida, que me cayó tremenda, como un jarro de agua helada sobre los calores sofocantes de este verano que se tornó gris.

Quiero y no puedo, porque son infinitas, recordar todas las andanzas juntos, las sobremesas y los atardeceres en su Taberna de Viavélez donde la magia de su cocina se fundía con el paisaje de película y de novelas románticas que escribía, sin descanso, la vecina de enfrente del restaurante, Corín Tellado.

¡Qué tiempos! Éramos jóvenes y podíamos con todo lo que nos propusiéramos, años de ilusiones, y sueños que nunca parecían imposibles, ahí fue, en aquel entonces cuando fundamos NUCA, aquel cuarteto que formábamos éntre él, Nacho Manzano, Pedro Martino y yo. Paco era unos años mayor que nosotros y basta ver fotos de aquello para saber que ejercía su grado de poderío. Era nuestro capitán.

La denominación NUCA no significaba en principio nada, yo creo que era un deseo de hacer que todo sonara a vanguardia y pusimos NUCA como hubiéramos podido poner "Pescuezu". Con el tiempo, la gente y la prensa sentenciaron que eran las siglas de Nueva Cocina Asturiana. Y así quedó. La presentación se preparó en el Auditorio de Oviedo con la ilusión de que habría numerosa prensa para cubrir el acto y con esfuerzos y ahorros hicimos una celebración más que digna, en la que no faltó un buen catering al que no acudió ni un solo periodista, porque la fecha coincidió con el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.

Cuento todo esto porque mi amigo Paco Ron ya no está y ya no puedo charlar con él y porque necesito hacerle llegar a dónde ahora se encuentre, mi amistad eterna y todo mi agradecimiento.

Gracias, Paco.

¡Oh, Capitán...!

¡Mi capitán...!

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