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La Odisea del cine en mayúsculas

Hacía mucho tiempo que no veía una sala de cine llena: 450 personas en absoluto silencio –comedores de palomitas, absténganse– durante cerca de tres horas para ver y escuchar en versión original La Odisea, de Christopher Nolan. Había cola para entrar desde tres cuartos de hora antes. Edad media del auditorio: 35 años. Precio de la entrada: 18 euros. Las ventas por anticipado se han ido agotando en todo el mundo en los cines que permiten observar la película con todas las propiedades tecnológicas, sistema Imax, con que fue grabada por completo. A su presupuesto de producción, 250 millones de dólares, se le unen otros 125 en campañas de márketing. Las expectativas del estudio es llegar a los mil millones en taquilla, superando los 975 que recaudó Oppenheimer, el último gran éxito de Nolan. Este se llevará un 15% de los ingresos finales como coproductor junto a Emma Thomas, su esposa, que ingresará un 5%.

Por comparar las cifras de La Odisea con otras películas, la más taquillera de la historia sigue siendo Avatar (2009), casi 3.000 millones. Jurassic World. Dominion (2022) y Star Wars, el despertar de la fuerza (2015) fueron las más caras de producir, alrededor de 650 millones ambas. La empresa de medición de audiencias en el sector del ocio Remtrak estima que este año volverá a haber un nuevo récord histórico de recaudación en taquilla en todo el mundo, superando a 2019, antes de la pandemia.

Películas como La Odisea son clave para la recuperación del cine en mayúsculas, para ver en pantalla grande y disfrutar. La ola de comentarios favorables y críticos sobre el guion, su desarrollo e intérpretes (papel estelar de Matt Damon como Ulises y de Anne Hathaway como Penélope) no hacen más que favorecer el debate sobre la interpretación libre de una de las obras clave de nuestra civilización.

La película o deja indiferente. El entusiasmo de La Odisea de Nolan ha sido compartido por historiadoras de la antigüedad como Mary Beard y por analistas políticas como Anne Applebaum, que la resume así: "Hay muchas ideas sobre las que reflexionar, pero una destaca por encima de todas: no rompas las reglas más fundamentales de tu civilización, o de lo contrario podría derrumbarse y arder a tu alrededor".

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