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Alguna excusa, aunque sea "in pectore"

Igual que el derecho no puede ser banalizado por el que llamo ateísmo jurídico, no debe ser usado como ariete en la batalla política, elevando temas interpretables a dogma para mandar luego al infierno a quien lo infringe. Esto ocurrió con la ley de amnistía de 2024, que tras rotundas condenas de inconstitucionalidad de buena parte de la élite jurídica provocó movilizaciones populares y estamentales, denunciando la quiebra del Estado de derecho. No aplacó la tormenta la sentencia del Tribunal Constitucional; al revés, este fue puesto entonces en entredicho. Elevada la cuestión al Tribunal de Justicia de la UE, que además de resolver que no infringía el derecho de la Unión proclamó algo evidente, que la amnistía había contribuido a la reconciliación, sería la hora no solo de aplicarla sin más vueltas, sino de darse algunos golpes de pecho, aunque sea en privado y con suavidad.

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