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El tiempo, el fútbol y "el resto"

Una reflexión eminentemente veraniega

"Vengo del resto", diría hoy Jesús, un compañero conquense que hace unos años dejó un camping en Asturias después de tres días de lluvia cuando en los espacios informativos del tiempo decían "chubascos en la cornisa cantábrica, soleado en el resto". Él había dicho al despedirse "me voy al resto" y había tomado rumbo "a Castilla" en busca de sol y calor. Ahora los calores le devuelven a Asturias. También los incendios que arrasan gran parte de la península. El cuádruple de la superficie quemada en durante el mismo periodo de 2025.

Este cambio significativo no es único en nuestro devenir temporal. ¿Se acuerdan cuando en época dictatorial se decía que el fútbol era el opio del pueblo? Quizá sea muy viejo para decir estas frases pero son cosas reales, que se decían, cuando la crispación no lo había invadido todo. Hoy, campeones del mundo, campeones de Europa, con el buen fútbol desplegado por la selección española, lo del opio del pueblo parece sacado de una conversación zarzuelera de La Verbena de la Paloma.

Con cierta prevención comento estas dos circunstancias que han cambiado temporalmente nuestra percepción: el tiempo y el fútbol. El cambio climático y una generación de futbolistas tienen la culpa. Y digo temporalmente aunque llevamos camino de que la situación se prolongue.

Las circunstancias para que el calentamiento del Planeta se detenga las veo difícilmente cambiables. No parece que haya voluntad de invertir el sentido de ese camino. La comodidad impide que dediquemos nuestro esfuerzo a paralizar ese calentamiento y la intensificación de su avance hacia cotas que nos devuelvan a un estado saludable, a un clima mediterráneo de cuatro estaciones diferenciadas, con temperaturas diferentes, cosechas y gastronomía de temporada. Es difícil dejar de tener todas las cosas todo el año, la globalización nos ha traído este problema.

Ni siquiera el deporte se estacionaliza. El dinero manda. Ya se celebran competiciones fuera de su temporada habitual, en época no recomendable para disfrutar del deporte (calor excesivo, bochorno...). La economía y la política priman sobre el ejercicio deportivo. Los despachos –confortables, con aire acondicionado– dictan el transcurrir de la vida. Deciden si se interviene para combatir el cambio climático, si se actúa para que la Naturaleza no se queme durante los veranos, si se limpian los campos de excesos y basura que impulsa los incendios, si se emplean recursos para evitar las desgracias que sufrimos cada temporada estival. Los últimos recuentos señalan que en el primer mes de este verano ya se han producido tantos incendios como los habidos el verano de 2025. Es decir, vamos de récord en récord. El calentamiento del Planeta producido por su sobreexplotación supera todo lo previsto por la ciencia, lleva una velocidad tan increíble que se "adelanta" décadas a lo calculado por los científicos para el lejano final de siglo. En España se han quemado en los primeros 20 días de julio unas 80.000 hectáreas.

Por esto y porque las temperaturas en Asturias son más acordes con lo habitual en estas fechas. Asturias es el segundo destino preferido por los madrileños para disfrutar de sus vacaciones, según ha publicado LA NUEVA ESPAÑA. Sin fútbol de Primera y con menos fuegos que en gran parte de la reseca Península, el atractivo es evidente en un país en el que la crispación está a la orden del día, con sesiones políticas o en medio de unas vacaciones calurosas en la que buscamos la sombra, el agua, la montaña... De Melilla nos encontramos a una familia en la playa. Desde lejos, cuidémosles que ya vienen a nuestra tierra del mismo resto.

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