Opinión
Los incendios no entienden de política
Ante las grandes catástrofes, nuestros representantes muestran su peor cara
Nuestros políticos no acaban de comprender que no hay incendios del PSOE e incendios del PP. Simplemente hay incendios, como los que estamos padeciendo este verano y los anteriores. Devastadores, apocalípticos, desoladores, infernales, diabólicos, imprevisibles, erráticos, catastróficos, virulentos, desbordantes, monstruosos, incontrolables. Se nos acaban los adjetivos, que son gratis, pero nos faltan medios.
No será por falta de advertencias. Parece que fue ayer cuando miembros del Gobierno se dedicaban a hacer mofas de los presidentes de comunidades que ardían por los cuatro costados. Ha pasado un año y acudimos al mismo triste espectáculo. Los incendios son cosa del PP –más que nada porque la mayoría de las comunidades son del PP– y una oportunidad única del Gobierno para hacer de oposición.
Cómo dejar pasar la ocasión de darle una bofetada al contrincante favorito. Cómo obviar esa oportunidad de embestir a Ayuso cuando se enfrenta al mayor incendio forestal de la historia de España y pide ayuda al Gobierno. Pero es que: ¡Horror, ha dicho "mamarracho"!
Ante la gravedad del incendio, que avanzaba a velocidad de vértigo, el ministro lenguaraz cree que este es el momento del debate político. Valoró así la situación. "Firman pactos que niegan el cambio climático. Reducen los servicios de prevención y extinción de incendios a la mínima expresión. Y después llaman pidiendo auxilio a ese gobierno al que insultan permanentemente y al que niegan toda legitimidad".
Cuando le preguntan a Ayuso, que ha pedido esa ayuda al Gobierno, con la legitimidad que establece la ley, la también lenguaraz presidenta responde así. "Hay que salvar vidas y dejarnos de estupideces (...). Entonces, el primer mamarracho que se ponga por medio a calentar el ambiente, allá él. Allá su conciencia y allá su historia".
He querido reproducir las palabras exactas de uno y otra para que puedan valorar lo inoportuno que resulta el debate político en medio de la catástrofe. Entre tanta palabrería, yo, obviando cualquier simpatía o partidismo, me quedo con el "hay que salvar vidas y dejarnos de estupideces". A nuestros políticos no debieron de enseñarles sus padres aquellas viejas recomendaciones refraneras: "no hay mayor desprecio que no hacer aprecio"; no entrar al trapo, que es lo que persigue el provocador; responder al insulto con insultos te pone a la altura de quien te insulta.
Alguien decía el pasado fin de semana que el momento de ejercer la política no es cuando las llamas están devorando hectáreas sin fin, cuando los profesionales se están jugando la vida para enfocarlas, cuando decenas de miles de vecinos se ven obligados a abandonar sus casas y otros tantos permanecen confinados en sus hogares, cuando la mayoría de ellos están perdiendo todo lo que tenían.
El momento de ejercer la política es antes, con la prevención, o después, con la reparación de los daños. No es este el momento de preguntar qué pasa con esos nuevos aviones que ya tenemos pero que por alguna razón no se pueden utilizar, de esos otros aviones encargados, pero que no recibiremos hasta 2030, es decir, dentro de cuatro veranos, cuando no sabemos si entonces quedará bosque por arder.
Llevamos años desgañitándonos con que hay que limpiar el bosque. ¿Alguien sabe si se ha hecho algo? A mí no me consta. Las excusas son difusas: que si lo impide la Agenda 2030, que si los ecologistas se enfadarían, que si los del PP son unos estirados y pasan de limpiar ¿alguien entiende algo?
Tendemos a caer en el malditismo. Es decir, que esta tragedia no tiene remedio. Que hasta que no solucionemos lo del cambio climático, nada va a cambiar. No seamos ingenuos. El cambio climático no se produce porque Vox lo niegue. La prevención contra el cambio climático está muy bien, pero no basta con la prevención de España. ¿Mientras el mundo se pone de acuerdo, qué hacemos? ¿Mirar como todo arde? Ahora no necesitamos buenas intenciones sino acciones.
Vivimos un déjà vu. Hay momentos en que ya no sabemos si estamos en el verano de 2025 o en el de 2026. Nada ha cambiado desde el año pasado salvo la voracidad de las llamas. Nos pasa con todas las catástrofes. Ya sea la dana. ¿Alguien sabe si se están tomando medidas en las infraestructuras hidráulicas o seguimos entretenidos con vapulear el muñeco de Mazón? O ya sea el accidente de Adamuz ¿Son ahora más seguras nuestras vías que antes del 19 de febrero pasado?
En este 2026, se cumplirán 26 años desde que PSOE y PP firmaron el último pacto de Estado. Fue contra ETA. Si entonces se pudo llegar a un acuerdo, ¿por qué ahora no? Ya sea para prevenir los incendios o contra la emergencia climática, pero que firmen ¿Qué ha cambiado desde aquel 8 de diciembre de 2000?
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