Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Caleyando por la Feria

Qué tendrá la Feria Internacional de Muestras de Asturias que hasta la Ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España, a pesar de la crisis de Ceuta, no quiso perdérselo. Fue quizás lo más comentado en la tarde del viernes –junto a la realidad paralela en la que viven algunos, según desvelaron en sus discursos– de la inauguración de una nueva edición en el Luis Adaro. Claro que más kafkiano fue el momento en el que los aplausos de las últimas filas –durante las palabras de Elma Saiz y Adrián Barbón– interrumpieron los discursos como si estuviésemos de celebración en Rodiezmo. Cuando las cosas parecen orquestadas, quizás para compensar la ovación a Carmen Moriyón como el año anterior, canta mucho. No me acostumbro a ver un acto institucional convertido en un mitin.

La parte positiva tras la perfomance, que sí tuvo momentos de lucidez y gaitas, es que Gijón vuelve a disfrutar de una cita clave. "El mayor escaparate de España", definía la Cámara en la presentación, que más allá de un espacio de compra venta multitudinario, es un punto de encuentro capaz de combinar tradición e innovación, economía y fraternidad, folixa y solemnidad, y cultura y bocadillos de calamares. No hay nada comparable en el mundo. Presta caleyar por los pabellones y stands. Puro gijonesismo para empezar el Tourmalet de cada agosto en la capital marítima del Principado.

A la vuelta de la esquina está la Semana Grande con un pregonero inmejorable, la feria de Begoña con la vuelta de Morante –ojalá se cuelgue el no hay billetes–, los conciertos del verano y el paseo Gastro. Ingredientes suficientes para disfrutar de una gran ciudad. Hay que resistir, que luego volverá septiembre y arrancará el curso. Y a escuchar de nuevo los mundos paralelos. Menos mal que ayer tuve boda y don Javier me devolvió a la realidad con su impecable homilía.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents