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Un Gobierno en paños menores

La inacción frente a la crisis migratoria en Ceuta

Se elige a un gobierno para dar soluciones, no para acumular una colección innumerable de excusas. En la España del sanchismo, sin embargo, la norma es el error sistemático. Ocurrió con la transición energética acometida sin alternativas fiables. Se repite cuando se pretende sofocar incendios con el extintor del pacto climático y vuelve a quedar al descubierto con la grave crisis migratoria en Ceuta. Atribuir a las mafias una vulneración de la soberanía nacional no es solo una simplificación infantil; es sobre todo la prueba de una inacción alarmante. Las autoridades marroquíes, al mando silencioso de la invasión orquestada, se desternillan y aplauden.

La situación en la frontera sur no es un hecho aislado ni una excursión estival de una riada de adolescentes. Es la constatación de una estrategia continuada y perfectamente orquestada, con instrmentos de viento, por parte de un vecino hostil que conoce nuestras debilidades y sabe cuándo apretar los tornillos a un Ejecutivo sin llave inglesa. Cuando la frontera se desborda y la respuesta oficial se eterniza, el problema no es la crisis sino la parálisis enquistada del Gobierno.

España no puede defender su integridad territorial desde el buenismo ramplón ni desde la falta de respuesta. La gestión de las fronteras exige firmeza, estrategia diplomática y el amparo contundente del Estado. Defender esa posición no es fascismo, sino vigilancia y fortaleza. Lo peor es la ausencia preocupante de rumbo y liderazgo. A un país serio no se le sube cualquiera a las barbas.

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