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Carlos, debate realista

Sobre las ideas en materia de vivienda del Presidente Cámara de Comercio de Oviedo

Ovidio Zapico es coordinador de IU y consejero de Ordenación del territorio, Vivienda y Derechos Ciudadanos de Asturias.

Los debates, Carlos, siempre se producen cuando hay intereses que chocan. Los de IU, en vivienda, por ejemplo, son los de la gran mayoría social, los de las rentas medias, bajas y la clase trabajadora, y, claro, no coinciden con los del empresariado que tú representas. No hay nada más sano que explicitarlo. Reclamáis menos Estado y más libertad económica, fórmula arcaica que enmascara el objetivo real: menos límites al poder del dinero y al beneficio privado a cambio de menos recursos públicos para la caja común. ¿Por qué no ponéis ejemplos concretos de precios en zonas de alquiler limitado? Los alquileres hoy son una vergüenza inaceptable que la gente no merece, así volveremos al 2008, parece que habéis olvidado la crisis que generó la avaricia con la vivienda.

Escondes que la Cámara de Oviedo que opera, como toda estructura humana, desde un fondo político. Aludes a que sólo hacéis una función representativa. ¿De qué ideas? Todos actuamos bajo un sistema de ideas que es el que conforma nuestra posición ante lo político, tú también. Las tuyas no surgen de una neutralidad que es imposible incluso en la Ciencia. El mundo empresarial actúa en función de sus intereses socioeconómicos. Tú también encarnas una ideología política cuando representas a personas con intereses vitales y sociales concretos.

Despliegas una visión de Asturias interesada, la describes como un sindicato vertical y armónico, no de acuerdo con su dura realidad histórica. Asturias nunca fue una arcadia feliz de unidad patriótica y sin antagonismos. Asturias surge de la fuerte dialéctica entre los intereses sociales -entonces denunciabais la pérdida de horas en huelgas- y fue una decisión mayoritaria de su sociedad, la de que prevalecieran los intereses generales sobre los particulares, la que sostuvo su desarrollo igualitario. La Asturias sin clases no existió ni existe. No son los conceptos conflictuales las que han prescrito para categorizar el mundo. La descripción de un acuerdo liberal es una ensoñación irreal y nostálgica de una armonía orgánica nada democrática. Como dijo Ortega, el liberalismo individualista murió con la Revolución Francesa. Siempre es la dialéctica, también la intelectual, la que permite el avance social.

Son vuestras propuestas: bajada de impuestos a las rentas altas y a los beneficios privados, universidad convertida en actividad empresarial, políticas de vivienda destinadas a los constructores, desprotección de las políticas ambientales en favor de las empresas, las que combatimos. Es cierto que mucho más aborrecible y despreciable es el comportamiento político que os permite que esas ideas, minoritarias en las urnas y provenientes de un grupo de interés particular, sean asumidas por algunos en los gobiernos de izquierdas que fueron elegidos para defender el interés general. Vuestras ideas aún tienen que ganar, como las nuestras, en las urnas.

Caricaturizas mi posición crítica porque surge desde el seno del gobierno y, luego, hablas de pensamiento moderno. Eso es propio de otro tiempo que no entendió la pluralidad y estaba orientado a impedir el cambio. La democracia compleja obliga a una autocrítica constante sobre todo desde el propio Consejo de Gobierno. Señalar contradicción en ello es defender lo peor del mundo de ayer, un mundo en el que la transparencia estaba penalizada por temor. La democracia compleja no se define mediante simplismos epidérmicos. Los gobiernos ya no pueden dejar de analizar una realidad cambiante y autoexigirse más públicamente. La plaza pública de deliberación ha cambiado y algunos son ya estatuas de sal sin valor creativo.

Las ideas que quieres cambiar proclamando libertad económica, sintagma que hay que llenar de contenido material, son las que crean riqueza al repartirla para evitar la escasez. El mayor reparto de riqueza en Europa lo han generado los sindicatos de clase al acordar políticas progresistas. Los defensores de tu liberalismo han generado bolsas de miseria y exclusión en todo tiempo y lugar. También el liberalismo es un "ismo", lo dijo Ortega.

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