Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Opinión

Los otros españoles

Una radiografía de las personas que adquieren aquí la nacionalidad, un fenómeno ya imparable

Francisco Candel publicó en 1964 el libro "Los otros catalanes" para examinar la inmigración a Cataluña de españoles procedentes de otras regiones . Eran personas sobre todo de Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha o Galicia que se establecían de forma preferente en el área suburbana de Barcelona, donde se enfrentaban a todos los desafíos que supone la integración en una sociedad tan diferente a la suya.

La cuestión fundamental que Candel planteaba en la obra es si estas personas debían ser consideradas auténticos catalanes. Y la respuesta que ofrecía es que así deben considerarse todos aquellos que viven y trabajan en Cataluña y quieren tener esa condición en vez de ser conceptuados como "gentes de fuera". Y como hay otros catalanes, hay también otros españoles que en este caso son los que, teniendo un origen distinto, han adquirido nuestra nacionalidad. Son diferentes por su origen, su cultura o sus costumbres, pero son iguales al resto de los nativos por los derechos que adquieren y las obligaciones que deben cumplir .

Cada vez son más esos otros españoles que están configurando un país crecientemente diverso desde un punto de vista étnico y cultural. Se trata de un fenómeno imparable que ya define, y caracterizará más en el futuro, la estructura de nuestra sociedad

¿Cuántos son? El INE ofrece datos desde 2013. Entre esa fecha y el 2025, adquirieron nuestra nacionalidad casi 2,2 millones de personas a través de los tres procedimientos esenciales. La nacionalidad por residencia que exige la presencia legal y continuada en el país por un tiempo determinado, anterior a la petición (10 años según el procedimiento común, pero tan solo dos para los hispanoamericanos y los originarios de otras naciones con vínculos históricos con España). Es el método más extendido al que se han acogido el 83 % de los peticionarios. La nacionalidad por opción que es la otorgada a extranjeros que se encuentran en ciertas condiciones, por ejemplo, personas cuyo padre o madre habían sido españoles y nacido en España. Por este método se nacionalizó el 17 % de los demandantes. La nacionalidad por carta de naturaleza, que es de carácter graciable y se reserva para personas destacadas en ámbitos como el deportivo, artístico o cultural. Es un procedimiento que no llega al 1 % de las concesiones, pero que incluye figuras muy conocidas como la escritora Nélida Piñón, el campeón mundial de peso pluma Ilia Topuria, el atleta olímpico Javier Sotomayor o el pianista y escritor británico Javier Rhodes.

¿Quiénes son? Hay más mujeres (54 %) que varones (46%) y se concentran sobre todo en las edades intermedias (43 % entre los 30 y 49 años). Por la nacionalidad de origen, la inmensa mayoría procede de América latina (una cifra superior a los 2/3), especialmente de países como Colombia, Venezuela, Honduras, Perú, Cuba, Ecuador, Argentina, la República Dominicana o Nicaragua. Sin embargo, por el país de nacimiento, España ocupa la primera plaza. Se trata sobre todo de los hijos de extranjeros que tienen que pedir la nacionalidad ya que por imperar el "ius sanguinis" no la adquieren "de oficio" por el hecho de nacer en nuestro suelo. Esa circunstancia provoca que aproximadamente el 17% de todos los nacionalizados hayan residido siempre en España. El resto (83%) vivió previamente en el exterior.

¿Dónde se localizan? La mayoría de los nacionalizados se sitúan en la comunidades con mayor presencia de extranjeros. Cataluña y Madrid reúnen entre las dos el 47 % de todos los naturalizados, seguidas ya a distancia por la Comunidad Valenciana y Andalucía. En el extremo opuesto, regiones como Extremadura , La Rioja o la propia Asturias reúnen muy pocos casos.

¿Qué estudios tienen y a qué se dedican? En los últimos años se está observando un crecimiento significativo del volumen de nacionalizados con estudios superiores. En el año 2019 eran el 25 % y cinco años más tarde casi el 40%. Es ahora el porcentaje más alto seguido por los que han alcanzado el nivel de la segunda etapa de la secundaria (29 %). No resulta intrascendente el hecho de que en 2024, por ejemplo, el país haya incorporado casi 64.000 nuevos españoles con estudios universitarios. Algunos titulados autóctonos se nos van, pero ese fenómeno queda algo amortiguado por la llegada y posterior naturalización de los graduados extranjeros.

Al obtener la nacionalidad, la mayoría de los candidatos están ocupados (66%), el 12% son inactivos, el 8% están parados y el 6% son estudiantes. La mitad de los ocupados desempeñan empleos de bajo nivel en los servicios (personales, restauración, vendedores…). Solo un 11% realiza actividades "técnicas, profesionales, científicas e intelectuales". La nacionalización representa para muchos la posibilidad de realizar trabajos que antes les estaban vedados y supone mejoras en la actividad que realizan o en la cuantía de sus salarios, pero para otros no significa ningún cambio especial, ya que siguen desempeñando trabajos por debajo de su nivel de cualificación. Este es un hecho que afecta a nuestros propios graduados, pero que concierne especialmente a los inmigrantes extranjeros estén o no nacionalizados.

La naturalización no es solo un proceso administrativo, sino también social y cultural. A través de ella las personas beneficiadas adquieren un sentido de pertenencia a la sociedad que los acoge. Conozco a muchos naturalizados que, aún conservando la nacionalidad de origen, se sienten profundamente españoles y se identifican con nuestras costumbres y nuestra cultura. Algunos se quedan a vivir para siempre en el país. Otras retornan al de origen con la ciudadanía bajo el brazo y con un amplio abanico de relaciones que la distancia no hace desaparecer. Todos forman parte de esos otros españoles que acaban siendo tan españoles como los que aquí han nacido y vivido siempre. No tengo la menor duda que nacionalizar a los que cumplan los requisitos es la mejor forma de integrarlos en nuestra sociedad.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents