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Se nos va el vecino Enrique da Arqueira

Bibiana Montes escribe en nombre de los vecinos de Bustapena, pueblo natal de Enrique López

Este domingo Bustapena amaneció más triste y oscura. Hoy despertamos con la noticia de la pérdida de un vecino, un amigo y un referente, Enrique da Arqueira, don Enrique. Para los vecinos de Bustapena, y no me equivoco si digo que para todos los vecinos de Vilanova y para toda la población de los Oscos y de Grandas de Salime, una persona a quien respetar, admirar e intentar seguir su ejemplo. De todos es conocida su trayectoria profesional como empresario, político y emprendedor, aunque menos conocida es su trayectoria personal, de la cual los vecinos de Bustapena, tuvimos el honor de disfrutar.

Cuando don Enrique regresaba a su pueblo, volvía a ser Enrique da Arqueira (bastón en mano y boina puesta): sus paseos por la fuente –no vaya a ser que estuviera tupida y no saliera el agua–, cuidar la capilla de San Antonio (que tan altruistamente reconstruyó) y volver por Los Zarros preguntando a cada vecino en su paseo cómo iba todo y si podía contribuir en algo... Porque para Enrique López su Bustapena natal era mucho más que eso, era hogar, era el lugar donde siempre quería volver.

De este modo inculcó a sus hijos y nietos la importancia de este pequeño lugar en el mundo (como testigos somos los vecinos que vemos cada verano como se va ampliando esta gran familia con nietos y bisnietos que disfrutaban con el abuelo y la abuela de la vida de la Arqueira).

Qué decir de la aportación que don Enrique dejó a Bustapena: viviendas, la capilla de San Antonio, el solar donde se construyó el Centro Social que tantas xuntanzas nos da y dará a los vecinos y el espíritu de unidad y vecindad que nos aportó hasta el día de hoy (incluidas felicitaciones navideñas, agradecimientos por haber recuperado la fiesta de Bustapena o simplemente por elegir Bustapena como lugar donde vivir).

Como pequeña contraprestación, ínfima tras todo lo aportado por él, los vecinos de Bustapena quisimos hacerle un pequeño homenaje solicitando ponerle a la plaza de la Capilla de San Antonio su nombre, acto que agradeció como siempre, de la forma más cercana.

Recordaremos siempre también la celebración de su 100 cumpleaños con todos los vecinos y su familia en la Chacinera, Mariachis incluidos, de la que tanto disfrutó, no sólo por la festividad en sí, sino por la ilusión de que su pueblo y su gente lo celebrara con él.

Se nos va físicamente Enrique López, pero siempre quedará en nuestros corazones y nuestras ilusiones como pueblo, Enrique da Arqueira.

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