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Lo de menos era el eclipse

Algo bueno para recordar del 12 de agosto de 2026, a pesar de las nubes

Personas siguiendo el eclipse desde Tineo, en el momento que la Luna se superpone al Sol.

Personas siguiendo el eclipse desde Tineo, en el momento que la Luna se superpone al Sol. / TANIA CASCUDO

Pues ya está. Ya pasó. Unos dirán que no fue para tanto, otros que fue lo nunca visto. La cuestión es que todos tendrán algo que recordar del 12 de agosto en Asturias, el día del eclipse solar total. Tanto los que lo pudieron ver en condiciones como los que se quedaron con las gafas en la mano y las nubes en el cielo –la mayoría en esta tierra que parece abonada a la resignación– no olvidarán la fecha.

Las expectativas eran muchas. Demasiadas, quizás, después de sumar varios meses, incluso años, hablando del famoso eclipse. Pocos pudieron sustraerse al fenómeno astronómico que, con permiso del Mundial, ha sido la sensación del año. Por eso cunde desánimo, frustración, decepción, enfado y muchas más cosas entre los que al final, después de tanta turra no pudieron ver cómo la Luna se comió poco a poco al Sol hasta taparlo por completo. Queda el consuelo, eso sí, de que todo el mundo pudo disfrutar de esa fugaz noche que irrumpió en el atardecer.

Pero que las ramas no impidan ver el bosque. Ni las nubes, la parte buena del eclipse. Porque Asturias fue una auténtica romería de Oriente a Occidente. El cielo dio la excusa perfecta para que en la tierra se reunieran parejas, familias, amigos, compañeros de trabajos, vecinos... Que nadie lo niegue: al final lo que menos importaba era ese "tête-à-tête" de la Luna y el Sol en el horizonte, y lo que más las risas que pudieron echarse con el compañero de al lado. Será algo para recordar y será bueno. En Asturias estamos acostumbrados a que el tiempo, aunque lo intente, no nos agüe la fiesta.

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