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De los episodios de Galdós a los "sustos" nacionales

La sucesión de fenómenos adversos en España

Tipificar o hacer taxonomía de fenómenos que revierten en el estado anímico comunitario (de España) no es fácil, salvo que clasifiquemos por especie cada sobresalto que interfiere en la normalidad que hasta la renuevan de "nueva normalidad". Llamamos fenómenos (históricamente "elementos") a aquellos disgustos sociales que permiten la dilución de responsabilidades ante catástrofes y la consiguiente declaración de estados, ejemplo de "alarma" tras la pandemia. El penúltimo episodio es la llegada masiva de inmigrantes con billete de ida geopolítico. Entonces, hubo quien pidió el "estado de sitio".

Seamos serios. España tiene una representante muy cualificada en el máximo órgano estadístico DG Eurostat de la Comisión Europea, que prevé para el año 2050 que en Asturias seremos unos ciento cincuenta mil habitantes menos (lo de "susto o trato"). De momento el impacto emocional por despoblación ya está asumido, otro más, cuando estas autoridades del INE europeo no se molestan tan siquiera en pisar la calle y ver cómo crece exponencialmente la población alóctona de Gijón y Oviedo, en muchos casos familias con hijos que contendrán la despoblación, sino procreamos aquí... ¿Dónde está el problema si rebasamos el millón de habitantes y creciendo? Hay fenómenos objetivos y subjetivos que analiza la "Fenomenología de la percepción" y otros a los que asistimos e impactan la línea de flotación del ciudadano.

Al primer mosqueo o susto entre fronteras, Italia nos cierra el paso y España responde. ¿De qué Unión o Comisión Europea hablamos? Los "Episodios Nacionales" dan rienda suelta a la pluma de autor de "fenómenos" que Pérez Galdós espacia de 1805 a la Restauración, el tiempo entre eclipses solares.

Pasado siglo y medio de la batalla de Trafalgar, la españolía no ha variado, incapaces como somos de resetear la mente embargando el ánimo nacional por los "elementos" o fenómenos adversos. Galdós los novela antropocéntrico. Ahora todo suceso llega desde el exterior (globalización), teniendo de interlocutores a un par de manipuladores y la justificación del cambio climático ("que viene el lobo", pese a estar protegido).

Salimos a episodio por semana, cuando Galdós los describe por decenios. La serie de fenómenos para nuestra taxonomía se incrementa con el eclipse solar (lo que nos faltaba), al menos lo anuncian no como el "Apagón" que nos pilló en el ascensor. El número preocupaciones (episodios) nacionales es de tal magnitud que se lían la manta a la cabeza principalmente en el Gobierno. Como mucho salen de su casa vacacional a hacerse la foto en la "zona cero del elemento" o fenómeno; y vuelta a la normalidad (la suya), que los españoles de a pie ya asumimos la anormalidad continua.

Siempre nos quedará el otoño (y la gota fría) mientras la comunidad proindiviso acaba con el ánimo por los suelos. Y mientras el ciudadano seguirá sufriendo embates de tanto episodio, incluida la corrupción que nos afecta por haber entregado el voto a los hoy imputados.

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