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Cambios que no bastan para ensanchar la economía

El mercado laboral crece apoyado cada vez más en la inmigración y en los servicios estacionales, pero la región necesita mayor dinamismo para impulsar su despegue

Cambios que no bastan para ensanchar la economía

Cambios que no bastan para ensanchar la economía

Asturias superó en junio los 400.000 cotizantes a la Seguridad Social y se acerca a los 34.000 trabajadores extranjeros, 6.000 más que un año antes. La llegada de población activa insufla oxígeno a la región, pero no resuelve el problema de fondo y exige desplegar otras políticas. Faltan más dinamismo, productividad y actividades que rompan con la atonía económica asturiana.

La estructura del mercado laboral se transforma deprisa. La región depende cada vez más de trabajadores inmigrantes. No sustituyen a los asturianos: sostienen sus actividades cubriendo sectores enteros y garantizan el relevo generacional. La hostelería lidera la creación de empleo y empuja las afiliaciones. Un alivio, pero también una señal. Hay que ensanchar las bases del crecimiento para afianzarlo sobre pilares robustos. Los trabajadores foráneos acceden a dos de cada tres nuevos empleos. Su presencia gana peso, otra novedad, fuera del nicho habitual: en la industria, las tecnologías de la información y los servicios profesionales.

Dependiendo de acciones de productividad limitada, salarios ajustados y elevada rotación, la región corre el riesgo de mejorar sus cifras sin potenciar suficientemente la capacidad para generar riqueza. Contar con el turismo resulta indispensable ya y merece apoyo, profesionalización y condiciones óptimas. Pero sería poco realista pedir a hosteleros y hoteleros que carguen en exclusiva sobre sus hombros con el peso de acelerar el dinamismo para recortar distancia con las comunidades a la cabeza en renta per cápita.

El crecimiento va a moderarse este año hasta el 1,6%, según los últimos análisis. Las perspectivas se han debilitado por la crisis derivada del cierre del estrecho de Ormuz y los riesgos geopolíticos, el precio de las guerras. El PIB quedará seis décimas por debajo de la media nacional. Y ahí está el lastre. No basta con reclamar fondos suplementarios, tapar los rotos con parches o confiar en la fuerza de los vientos de cola. Remontar el vuelo requiere otorgar prioridad a las inversiones útiles, no a los momios.

De filtro a acelerador

Sin una solución adecuada en tiempo y forma al abastecimiento energético –el anillo eléctrico parece empezar a desperezarse ahora–, el futuro de la industria avanzada, las tecnologías digitales, la salud, los cuidados y los servicios especializados como motores capaces de generar gran valor añadido quedará cercenado. Cuatro horas a la semana pierden en papeleo los autónomos, aseguran. Inadmisible. Facilitar la creación y ampliación de empresas, acelerar permisos, incrementar la conectividad, apoyar la innovación, reforzar la formación profesional y vincular de manera efectiva universidad y sociedad figura anotado en la casilla de las tareas urgentes. Faltan viviendas asequibles para que muchos profesionales decidan asentar aquí sus carreras. Cuidar la calidad de vida también es hacer política económica. Asturias la tiene. Supone una ventaja real, aunque insuficiente si no se complementa con puestos interesantes que brindar. Que opositar no se convierta en el único refugio.

La región necesita seguir atrayendo trabajadores y, simultáneamente, multiplicar la oferta para que nadie tenga que marcharse por obligación. O para que quienes lo hicieron antes regresen si lo desean. Los ingresos importan, pero no menos facilitar oportunidades para que cada cual desarrolle aquí sus anhelos existenciales.

La cuestión no consiste en elegir entre inmigrantes y asturianos, hoteles o industrias, sino en sumar población, iniciativas y talento a una Administración que deje de ser tapón, meciéndose en la rutina, para convertirse en acelerador, gestionando con ambición el cambio. Alentado de verdad un ecosistema suficientemente competitivo, Asturias tiene su despegue al alcance de la mano.

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