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Opinión | En corto y por derecho

La fascinación morantista de Belarmina

Morante de la Puebla parece transversal en todos los sentidos. Dicen los expertos taurinos –este humilde plumilla no lo es, pues solo entiende de los capotazos que dan nuestros parlamentarios en la Junta para no ser embestidos por la actualidad– que ha conseguido traer a la era moderna el concepto clásico más puro. Es decir, transversalidad en el tiempo. Pero resulta que, a tenor de lo vivido en la plaza toros de El Bibio, también parece transversal en lo ideológico. Por mucho que el genio sevillano haya brindado toros a dirigentes de Vox o a Isabel Díaz Ayuso. El arte, al final, es arte.

El coso gijonés se llenó para una tarde de Begoña en la que asomó en la barrera el asturiano Rodrigo Rato, quien fuera gran Moisés económico de la derecha española que acabó expuçlsado de la partida política con tarjeta negra, o el liberal Juan del Val, escritor que es azote del sanchismo en las tertulias televisivas. Pero, más allá de ellos, entre las muchas imágenes de una jornada de fervor sin límites por Morante de la Puebla se coló una exconsejera del Ejecutivo socialista asturiano que estudia prohibir la entrada de menores a los festejos taurinos: Belarmina Díaz.

En primera fila, a la salida del conocido hotel donde habitualmente pernoctan y descansan los toreros en Gijón, su cara de fascinación fue fotografiada al paso del "genio de La Puebla" rumbo al coso. A ella le cogió el toro con la crisis de la mina de Cerredo y acabó en la enfermería de la política asturiana. Hasta ahora, es la única cogida registrada de un miura al que aún le quedan derrotes que lanzar contra el Gobierno regional. Sin embargo, en su caso, seguramente ni los lances templados de Morante le hubieran librado de la cornada.

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