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María Calvo

María Calvo

Presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE)

Menos diagnósticos, más viviendas

Soluciones para un problema grave que aqueja a la sociedad asturiana

María Calvo es presidenta de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE)

El problema de la vivienda en Asturias está sobradamente diagnosticado. Desde CAC-Asprocon llevamos al menos cuatro años explicando cuáles son sus causas y, sobre todo, proponiendo soluciones: falta oferta, falta suelo disponible, falta seguridad jurídica y falta agilidad administrativa. Sobran cargas, impuestos, plazos interminables y una regulación que demasiadas veces dificulta producir aquello que precisamente necesitamos: viviendas.

Podemos seguir haciendo diagnósticos. O podemos empezar a resolver problemas concretos. El acuerdo alcanzado con el Gobierno del Principado no es la panacea y nadie ha pretendido presentarlo como tal. No resuelve el problema de la vivienda en Asturias. Resuelve uno: que vuelva a ser viable construir vivienda protegida y que siga siendo asequible para quienes la necesitan.

Con el módulo vigente, las promociones no salían. Y cuando las cuentas no salen, las viviendas no se construyen. No hace falta otro estudio para entenderlo.

Hacer viable la vivienda sin cargar el coste al comprador

La solución acordada tiene además una lógica bastante sencilla. El módulo se actualiza un 3,7% y la diferencia necesaria para recuperar la viabilidad económica se completa mediante ayudas al comprador. De esta forma, no se traslada íntegramente sobre las familias el incremento necesario para que las viviendas puedan construirse.

Las ayudas a la vivienda protegida no son precisamente una innovación asturiana. Han existido históricamente y existen en comunidades autónomas gobernadas por partidos de distinto signo. Porque la propia naturaleza de la vivienda protegida consiste en compatibilizar dos cosas: que pueda producirse y que pueda adquirirse a un precio asequible.

Además, se iguala el módulo en todos los municipios asturianos, una medida especialmente importante porque permite hacer viable vivienda protegida también en concejos pequeños. Si queremos fijar población y hablar seriamente de equilibrio territorial, conseguir que haya vivienda donde queremos que viva la gente parece un buen comienzo.

Las viviendas hay que construirlas

Naturalmente, las 400 viviendas anunciadas todavía no están construidas. El acuerdo acaba de alcanzarse. Habrá que seleccionar proyectos, tramitar expedientes, conceder las ayudas, obtener licencias y construir. Y si la Administración no cumple lo comprometido, seremos los primeros en denunciarlo.

No tenemos ningún interés en defender anuncios. Queremos viviendas

Y tampoco tenemos ningún interés en defender al Gobierno. Desde el sector nos hemos opuesto con claridad a medidas que consideramos equivocadas, como el control de los alquileres, la declaración de zonas tensionadas o una fiscalidad que grava excesivamente la vivienda. Lo hemos hecho porque creemos que dificultan aumentar la oferta. De la misma manera, cuando se adopta una medida que puede contribuir a aumentarla, lo coherente es apoyarla.

No se trata de quién propone una medida. Se trata de si ayuda o no a que haya más viviendas. Por eso resulta extraño descalificar una iniciativa porque todavía no ha producido sus resultados cuando apenas acaba de ponerse en marcha. Primero habrá que ejecutarla y después, por supuesto, exigir que cumpla sus objetivos.

Y aquí sí me sorprende especialmente la posición de la Cámara de Comercio de Oviedo. En los últimos años hemos asistido a decisiones que han reducido la oferta, aumentado la inseguridad jurídica, añadido cargas a propietarios y empresas o hecho todavía más difícil construir vivienda. No recuerdo entonces semejante preocupación institucional. Resulta llamativo que genere más recelos un acuerdo entre la Administración y el sector privado para poner vivienda en el mercado que algunas de las medidas que llevan años dificultando hacerlo. Cada institución decide dónde pone el énfasis. Nosotros lo ponemos en conseguir que se construyan viviendas.

Del diagnóstico a la solución

Claro que este acuerdo es insuficiente. Seguimos necesitando suelo, planeamientos más ágiles, licencias en plazos razonables, seguridad jurídica, menos cargas fiscales y una regulación estable. Lo sabemos porque llevamos años diciéndolo. Pero una política de vivienda no consiste en esperar a encontrar una solución perfecta que resuelva simultáneamente todos los problemas. Consiste también en identificar obstáculos concretos y eliminarlos uno a uno.

Había uno que impedía construir vivienda protegida. Se ha buscado una solución. Ahora toca aplicarla, construir y exigir resultados. Y mientras seguimos trabajando sobre todos los demás problemas, quizá convenga recordar algo bastante sencillo: Asturias no necesita otro diagnóstico sobre por qué faltan viviendas. Necesita viviendas.

Y las viviendas no las construyen los informes, ni los discursos, ni los diagnósticos. Las hacen promotores y constructores. Si de verdad queremos resolver el problema, quizá convenga escuchar a quienes llevan años explicando qué impide hacerlas y, sobre todo, a quienes tienen que hacerlas posibles.

Menos diagnósticos. Más soluciones. Más viviendas.

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