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Ir a Peña Mea y no echar gota

Polémica por una espectacular fotografía del eclipse realizada por un holandés en Asturias

Lo más difícil de fotografiar el eclipse en el Ojo de Buey de Peña Mea no fue encontrar el encuadre preciso, sino conseguir que los asturianos se lo creyeran. Gijs de Reijke, un fotógrafo holandés cuyo nombre raro ya despierta sospechas, dedicó cuatro años a calcular posiciones, distancias y condiciones meteorológicas hasta lograr que el sol atravesara exactamente el hueco de la montaña. Y cuando por fin lo consiguió, llegó la reacción autóctona: «¡Eso ye mentira, ho! ¡Eso ye la IA!».

Aquí podemos aceptar que en tiempo de sequía llueva café en el campo o que el verano dure tres telediarios. Lo que causa gran recelo es que un extranjero llegue, se lo curre durante 48 meses y consiga una foto perfecta. ¿Cómo no se me ocurrió a mí pasar el sol por el arco del triunfo calizo?

En semejante circo digital no podía faltar el Ilustrísimo presidente del Principado, siempre atento a las grandes cuestiones que preocupan a la ciudadanía. Ni asuntos de Estado, ni impuestos, ni listas de espera ni carreteras con más baches que un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán. ¿Cómo iba Barbón a dejar pasar la oportunidad de sentar cátedra en X sobre una fotografía que parece hecha por Pixar? Antes se nos hunde el Principado que se nos escape una polémica viral.

El tal Gijs tuvo que ponerse el mono de perito para acreditar con cálculos astronómicos que aquello no era un trampantojo. En realidad, lo que hizo el holandés errante fue retratar a los besugos habituales de las redes sociales, unos tipos más ociosos que los activos de Hunosa. El gusto de algunos por llevar la contraria es como ir a Peña Mea y no echar gota.

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