Opinión
¿Hay riesgo para la salud pública en Ceuta por la llegada masiva de migrantes ilegales?
Insalubridad y colapso asistencial amenazan la estabilidad médica del enclave fronterizo tras la entrada de decenas de miles de personas
Pedro Arcos es investigador del Oxford Public Health Research Group (Gran Bretaña)
La entrada masiva en Ceuta de decenas de miles de personas desde Marruecos los días 30 y 31 de julio pasados ha generado una enorme tormenta política y diplomática, no solo a nivel nacional, sino también europeo. En esos dos ámbitos la pregunta que todo el mundo se ha hecho es ¿Cómo ha podido ocurrir algo así? Al margen de los efectos políticos y de seguridad, que son muy relevantes, habría que contestar también a la pregunta: ¿Esta entrada masiva de migrantes ilegales en Ceuta plantea un riesgo para la salud pública?
La respuesta breve es que sí representa un riesgo potencial para la salud pública local, pero su magnitud y naturaleza permanecen aún desconocidos, a pesar de las tres semanas transcurridas, por la ausencia de datos oficiales completos y unas valoraciones adecuadas.
Según las estimaciones más citadas, entraron entre 72.000 y 80.000 migrantes irregulares en un periodo de horas o como máximo un par de días. La mayoría regresó rápidamente a Marruecos en los primeros días, pero aún permanecen entre 5.000 (cifras del Gobierno central / Ministerio del Interior) y 8.000-11.000 (estimaciones de autoridades locales de Ceuta y fuerzas de seguridad), entre ellos alrededor de 1.900-2.500 menores no acompañados. Ceuta tiene unos 83.000 habitantes habituales, por lo que esa afluencia equivalió a una proporción enorme de su población en un tiempo mínimo. Esto generó (y mantiene) hacinamiento en calles, playas, asentamientos improvisados y centros de acogida saturados, con deficiencias graves de higiene, agua potable, saneamiento y acceso a servicios básicos. A ello hay que añadir el aumento de la “reserva mínima de susceptibles” frente a determinados procesos transmisibles que es uno de los elementos que facilitan la aparición de brotes.
El riesgo principal no es tanto que los migrantes traigan enfermedades “exóticas” de forma masiva y automática (un planteamiento que las autoridades sanitarias rechazan como simplista o estigmatizante), sino las condiciones de vida tras la llegada (hacinamiento extremo, falta de higiene, acceso limitado a agua limpia y baños, y dificultad para hacer seguimiento sanitario).
El primer problema serán las enfermedades gastrointestinales bacterianas, víricas y parasitarias (gastroenteritis aguda y diarreas) de transmisión fecal-oral, claramente vinculadas al hacinamiento y falta de saneamiento. Profesionales y colegios profesionales reportan más de 200 casos (algunas fuentes citan 450). Estas infecciones se transmiten fácilmente por agua, alimentos contaminados y contacto estrecho, y su aparición y expansión en asentamientos precarios es alta si no hay medidas de higiene y aislamiento. Aunque el impacto en la población local puede ser menor si se controlan los focos, sí pueden saturar las urgencias.
El segundo problema serán las infecciones cutáneas y parasitarias como la sarna/escabiosis y el impétigo, de los que ya se han detectado casos (alrededor de 20 de sarna y 21 de impétigo entre la población migrante), incluyendo a militares y policías desplegados. El Ejército ha confirmado al menos 24 casos de sarna entre militares de la Comandancia General de Ceuta. La sarna se propaga por contacto estrecho prolongado y es típica de entornos de hacinamiento y mala higiene. La probabilidad de brotes locales entre quienes comparten espacios es moderada-alta aunque el riesgo de transmisión a la población general de Ceuta es más bajo, pero no nulo (especialmente para personal sanitario, de seguridad o de ayuda humanitaria).
Problemas adicionales serán las enfermedades transmisibles respiratorias, especialmente la Tuberculosis. Por el momento se han confirmado entre 2 y 3 casos, además de 18 menores con prueba de Mantoux positiva. Es difícil conocer la prevalencia real entre los migrantes asentados en las playas y los deambulantes, donde el seguimiento es más complejo. La tuberculosis no se transmite con la facilidad de una gastroenteritis ya que requiere contacto estrecho y prolongado y la probabilidad de un brote amplio en la población general es baja con vigilancia y tratamiento, pero el riesgo de casos adicionales entre los migrantes hacinados es real, y el diagnóstico/seguimiento se complica en las personas no ubicadas.
Otros problemas potenciales son el resto de las infecciones respiratorias, las heridas infectadas, las descompensaciones de enfermedades crónicas, y en menor medida las enfermedades prevenibles por vacunación o de transmisión sexual. También hay un riesgo de saturación del sistema sanitario y las urgencias, que en los primeros días pasaron de unos 150 pacientes diarios a picos de más de 500-1.000, y que a finales de agosto siguen registrando cientos de atenciones diarias a migrantes (por ejemplo, más de 600 en 48 horas en fechas recientes). Esto puede retrasar la atención a la población local y generar fatiga del personal.
En términos de magnitud, los migrantes que permanecen en condiciones precarias tienen un riesgo de tipo moderado-alto de sufrir y/o transmitir infecciones relacionadas con la higiene en las próximas semanas si no se mejoran el alojamiento, agua y saneamiento. La tuberculosis y otras tienen una probabilidad más baja pero no despreciable.
Para la población residente de Ceuta el riesgo es medio-bajo siempre que se mantengan los circuitos diferenciados de atención sanitaria, la vigilancia epidemiológica reforzada y las medidas de control. La transmisión comunitaria amplia de enfermedades graves es poco probable a corto plazo, pero no imposible si hay contactos estrechos o fallos en el control.
Es evidente que hay factores ahora mismo en Ceuta que aumentan el riesgo como son la permanencia prolongada de miles de personas sin identificación completa ni alojamiento adecuado, la dificultad para el rastreo de contactos y la presión asistencial sobre un único hospital de referencia y que tiene plantillas de personal limitadas.
Así que el resumen contextual es que sí existe un riesgo real para la salud pública, centrado sobre todo en las consecuencias del hacinamiento e insalubridad más que en una importación masiva de patógenos desconocidos. La magnitud del riesgo real dependerá en gran medida de cuánto tiempo se mantengan las condiciones precarias y de la eficacia de la respuesta sanitaria y de acogida. Esta crisis revela en Ceuta una tensión asistencial clara y casos ya detectados, pero no un colapso generalizado ni una epidemia descontrolada hasta la fecha. Lo que no parece de ninguna manera aceptable, para un país como España que ocupa el puesto 12 en la economía mundial por su Producto Interior Bruto nominal y el puesto 28 de 193 en Índice de Desarrollo Humano, es la incapacidad del aparato del Estado para prever y responder en un tiempo razonable (días y no varias semanas) a una emergencia de este tipo. Quizás sea que es verano y hay gente de vacaciones.
Suscríbete para seguir leyendo
- Multado con 200 euros por llegar al semáforo a la velocidad adecuada, frenar, pero no fijarse en la nueva S-991c: la Guardia civil extrema la vigilancia
- Hasta cuatro estafados en Asturias por venta de vehículos: un grupo de bilbaínos se lleva los coches, pero no hace efectivas las transferencias y falsifica los papeles para revenderlos
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el juego de manteles de comedor efecto pizarra más baratos del mercado: acabado de alta calidad y resistente
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el set de bolsas para lavadora: para el lavado suave de prendas delicadas
- No quiero ni un solo euro de ayuda, pero es una desconsideración que no se promocione el Parque de la Vida', sostiene Luis Laria, que cerrará el equipamiento hasta enero
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para el juego de lámparas de pie de luz cálida más baratas del mercado: luz ambiental adicional con selección de color
- Bombazo en el Boombastic: el festival de música vuelve a Llanera y ya tiene fechas
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el juego cojines de sofá de antracita más barato del mercado: agradablemente suave gracias al acolchado de confort
