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Turismo negro

La "ruta del narcotráfico" de Laureano Oubiña, nueva aportación de este verano al "tanatoturismo"

El ex capo del narco Laureano Oubiña está indignado. La Xunta de Galicia le ha suspendido el negocio turístico que tenía previsto inaugurar este sábado. Se trata de una singladura a bordo del barco "Lanécora" a través de los lugares más emblemáticos de la llamada "ruta del narcotráfico". El propio Oubiña ofrecía explicar "en primera persona" los pormenores de la historia del tráfico de drogas en Galicia a los 250 turistas previstos por viaje.

El narco convertido en influencer no se rinde tan fácil, según ha contado El Español, y busca ahora en el extranjero una embarcación que le permita llevar a cabo su proyecto de "start up" turística. ¿Cómo vamos a privar al gran público del fenómeno que marcó la historia negra de Galicia? Sólo entre 1997 y 2011, más de 80 jóvenes fallecieron cada año en la comunidad como consecuencia del consumo de drogas. Drogas que desalmados como Oubiña se encargaban de proporcionar a lo que se llegó a llamar la generación perdida.

La experiencia turística prometía un relato del protagonista sobre su vida "de sangre, poder, gloria y caída", "un gran número de secretos que nunca aparecieron en las sentencias, sumarios o documentales" y que el protagonista revela ahora por primera vez.

Pero el viaje no se queda solo en la historia. También ofrece una "experiencia gastronómica completa", que incluye desayuno, aperitivo con productos del país y una comida en Casa Acuña (Isla de Ons). Todo ello por un precio de 189 euros si se viaja en el piso de arriba de la embarcación, junto al propio Oubiña, o por la mitad en el piso de abajo, oyendo al capo por megafonía.

No es que estemos hablando de un pasado remoto. El ahora autoproclamado influencer Oubiña pretende llevar a la práctica su lucrativa idea justo cuando, en el extremo sur de la península, guardias civiles se están dejando la vida en la lucha contra las todopoderosas y bien armadas mafias de narcotraficantes.

En veranos pasados, ya se llamó la atención sobre la escasa falta de respeto mostrado por parte de turistas que visitaban el campo de concentración de Auschwitz, los restos de la central nuclear de Chernobyl, antes de la guerra de Ucrania, o el puente del Alma en París, donde encontró la muerte Lady Di.

En Irlanda del Norte, la época de los eufemísticamente llamados "troubles" (problemas) constituye también un gran atractivo para los turistas. Los lugares de los grandes atentados o los coloridos murales incitando al odio forman parte de recorridos que compiten de tú a tú con el muy prestigioso Museo del Titanic de Belfast.

Todo ello hace pensar en cuánto tardarán los tour operadores en ofrecernos recorridos macabros por los lugares marcados con sangre por ETA: el descampado donde fue encontrado el cadáver de Miguel Ángel Blanco; el bar la Cepa de San Sebastián, donde fue asesinado Miguel Ángel Ordóñez; o el zulo bajo una nave industrial de Mondragón donde los terroristas mantuvieron cautivo a Ortega Lara durante 532 días.

La atracción por lo macabro forma parte de los misterios de la condición humana. Pero una cosa es rendir homenaje a las víctimas y otra muy diferente convertir el lugar de su agonía en una atracción turística. Nunca olvidaré la impresión que me causó, siendo un niño, cuando mi padre y mi tío me mostraron el Pozu Funeres, donde fueron arrojados nueve militantes y familiares de militantes de izquierda tras ser asesinados.

El turismo negro, oscuro, tanoturismo, como se quiera llamar, no es un fenómeno nuevo, aunque la masificación del turismo en las últimas décadas ha contribuido a resaltarlo. El escritor y periodista austriaco Karl Kraus publicó ya en 1922 un artículo titulado "Viajes promocionales al infierno", comentando un anuncio de un periódico. En él, sólo tres años después del final de la Primera Guerra Mundial, el Oubiña de turno ofrecía, además de cómodo alojamiento y comida de primera categoría, "un recorrido por los campos de batalla de la zona de Verdún, que permitirá al visitante captar la esencia de la atrocidad de la guerra moderna".

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