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Felicísimo Valbuena

Felicísimo Valbuena

Doctor en Filosofía y Letras y catedrático emérito

¿Qué preferiste durante tu vida? ¿Que te admirasen, o que te quisiesen?

Va siendo hora de acometer la biografía sobre el filósofo Gustavo Bueno, que nunca se amilanó ante la polémica

Felicísimo Valbuena es catedrático emérito de Teoría de la Información en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid

Desde el fallecimiento de Gustavo Bueno he venido escribiendo sobre él, tomando como fecha el día en que nos dejó. Hoy he decidido partir de la fecha en que nació: 1 de Septiembre de 1926. Y además, dando por hecho que él seguía influyendo en nosotros. Al menos, lo considero así cuando le dirijo estas dos preguntas, con un estilo familiar, lo reconozco:

¿Qué preferiste durante tu vida, Gustavo? ¿Que te admirasen? ¿O que te quisiesen?

Eric Berne, el fundador del Análisis Transaccional, observó, en sus seminarios de San Francisco y Monterrey y en su consulta particular de Carmel-by-the Sea, que muchas personas dedicaban su vida a acumular conocimientos. Y les iba tan bien que conseguían, fuera cual fuera su profesión, ganarse la admiración de los demás.

También trataba a muchas personas que se ganaban el afecto de los otros. No dedicaban todas sus energías a almacenar conocimientos, pero la gente las quería.

Berne concluyó que la capacidad de un ser humano para acumular conocimientos nada tiene que ver directamente con su capacidad para acumular sentimientos. Si despliegan sólo su capacidad para acumular conocimientos, serán admirados, pero no necesariamente queridos.

Pero si quieren que a esa admiración se una al afecto, les será beneficioso desarrollar su capacidad para acumular sentimientos y expresarlos de una manera aceptable.

Muchas personas inteligentes se comportan muy tontamente en sus relaciones con los demás. Y es también en parte la razón por la cual un individuo, aunque sea lento de entendimiento, puede igual¬mente lograr que los demás lo quieran. "Tiene pocas letras, pero muchas luces".

Admiramos a la gente por su inteligencia, pero la queremos por la forma en que expresa sus sentimientos hacia los demás.

En la vida de Gustavo Bueno había una circunstancia dichosa: al nacer, le caía el "Gustavito" con la seguridad del recibo de la electricidad y del agua. Como había ocurrido en la vida de su padre, y de sus antepasados. ¿Y qué? A partir de ahí, "Gustavito" aprendía a tocar el piano y a muchas cosas más. Se iba elevando y elevando, desde las Lenguas Clásicas a la Filosofía, a la Teología y a ciencias muy diversas.

Así fue cómo D. Gustavo estuvo siempre reclamado por las personas más inteligentes para que expusiese sus puntos de vista que eran originales, creativos. No era lo mismo oír una conferencia cualquiera que escuchar una de Gustavo Bueno. Y él se atrevía con aspectos muy distintos de la realidad. Dominaba la Historia y no se arrugaba ante las polémicas.

Bueno tenía que pagar un precio: en su vida contó con muy pocos adversarios y adversarias de categoría. Digámoslo claramente: los adversarios y enemigos de Bueno le daban risa en no pocas ocasiones. Ahora bien, respetaba, y mucho, a las personas estudiosas y que no presumían de un saber que no poseían.

Estoy echando mucho de menos una gran biografía de Gustavo Bueno, en la que quede claro el afecto que él tenía a las personas. Creo que no aguantaba a los presuntuosos, pero ayudaba a los sencillos inteligentes.

Me consta que una persona a la que aprecio mucho, Alberto Esteban Muñoz, ha trabajado mucho en una biografía de Bueno. Ha trabajado tanto que, pienso, puede lograr una obra que aspire a convertirse The Powers that be, de David Halberstam. ¡Qué maravilla!, pero tendría que dedicar mucho esfuerzo a esta obra. ¡Vamos, Alberto, ¡no te canses! Deseo que escribas la gran biografía de Gustavo Bueno.

¡Biografía!, esa es la gran empresa de hoy en la memoria del célebre filósofo. Dentro de ella puede entrar su despedida de la Facultad, que él supo explicar tan bien a sus estudiantes. Y otros episodios que han pasado a la historia de Bueno. Formaron y siguen formando parte de su memoria. No como si necesitasen compartir la experiencia de los estudiantes sino porque formaban parte de la experiencia de un personaje como Bueno.

Otro personaje, que lleva años y años ligado a LA NUEVA ESPAÑA es José Manuel Vaquero Tresguerres. Ha escrito muchos artículos sobre Bueno y te puedes sentir muy seguro con sus respuestas.

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