17 de mayo de 2008
17.05.2008
 

Llanes, bandos en pie de guerra

La decisión de los devotos de La Magdalena de bailar en el puente de la villa genera el rechazo de los fieles de La Guía, que consideran suyo ese espacio

17.05.2008 | 02:00

Llanes, Rebeca AJA 


En pocos pasos está la afrenta. El escenario de la gresca, el puente llanisco sobre el río Carrocéu, y metidos de lleno en la trifulca andan los bandos de La Magdalena y La Guía. Los últimos consideran un ultraje que los primeros estén decididos a bailar el pericote en medio del puente, y no unos pasos más allá, como se ha venido haciendo hasta ahora. El bando de La Guía entiende que éste es un espacio tradicionalmente «reservado» a la parada de la Virgen, en la procesión hacia la ermita que lleva su nombre, y que cada bando debe estar en el sitio que le corresponde.


De esa correspondencia da cuenta un pacto alcanzado en 2002 entre los tres bandos que se reparten las fiestas de la villa llanisca: La Magdalena en el mes de julio; San Roque en agosto, y La Guía, en septiembre. El caso es que el año pasado el bando de La Magdalena ya bailó el pericote sobre el puente, y eso, ya entonces, molestó a algunos simpatizantes de La Guía.


El presidente del bando de La Magdalena, Manuel Mijares, ve «absurda» la polémica que suscita la decisión de que el pericote vuelva a ser representado sobre el puente, un lugar que, tras su remodelación, ven «más seguro» y más apropiado para la representación y seguimiento del público. La misma consideración que les llevó, el año pasado, a adelantar unos pasos su danza tradicional y detenerse sobre el Carrocéu. 


Pasos mal dados, al menos desde el punto de vista del bando de La Guía, que exige que se respete un espacio que les corresponde, según el acuerdo del año 2002. Un documento que parecen interpretar de manera bien distinta ambos bandos. La lectura que defiende el presidente del bando de La Guía, Óscar Torre, viene a justificar el tesón por preservar el puente para escenificar uno de los momentos más emotivos de la procesión de La Guía: la parada de la imagen mirando al mar y la suelta de las palomas. De hecho, en el escrito se recoge que el puente «se reserva para la parada de la Virgen de La Guía». Pero la frase continúa y ahí entra en juego la justificación del bando de La Magdalena. Manuel Mijares cita que «como zona de comunicación de la villa podrá utilizarse para cualquier actividad de los bandos». El pericote es una actividad del bando de La Magdalena, así que el puente termina siendo «de todos», apunta Mijares, quien recuerda que también otras fiestas locales, además de La Guía, celebran allí actos. El resquemor está de actualidad desde que en abril se conoció el programa de La Magdalena: se bailará la jota de La Magdalena en la plaza que lleva el nombre de la santa, el xiringüelu delante de El Paraíso y el pericote en el puente de Llanes.  


La polémica está servida. El bando de La Guía celebra hoy, sábado, una asamblea en la que se debatirá esta cuestión. «Cada uno tiene su sitio y eso hay que respetarlo», afirma Óscar Torre, dejando claro que cualquier medida que se adopte será consensuada con todos los socios del bando. La «guerra» es cuestión de metros, y unos pasos más allá o más acá taconean sentimientos.

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