15 de marzo de 2011
15.03.2011
Ribadesella

El Museo de Tito Bustillo, el final de la lucha

El centro de arte rupestre abre hoy, tras una década de conflictos l Usipa anuncia una protesta justo antes del acto inaugural

15.03.2011 | 01:00
El Museo de Tito Bustillo, el final de la lucha

Ribadesella, Bárbara MORÁN

Hoy es un día histórico para Ribadesella. La inauguración del Centro de Arte Rupestre Tito Bustillo supone la culminación de un largo proceso, protagonizado principalmente por los vecinos del concejo, que se unieron y lideraron la lucha para defender el valor arqueológico y científico de la cueva de Tito Bustillo y para reivindicar ante los gobiernos regional y central un museo acorde con la valía de la cueva, uno de los santuarios mundiales del arte parietal, que fue declarada hace un par de años por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

La sociedad riosellana celebra hoy el final de una década de esperas, de protestas, de bailes presupuestarios y de conflictos políticos. La espera ha terminado. En unas horas se inaugurará el esperado museo, aunque la Administración regional, titular del yacimiento, haya desposeído al edificio de ese título y lo haya dejado en «centro».

Pero no será una jornada de fiesta para todos: la Unión de Sindicatos Independientes de Asturias (USIPA) celebrará una concentración a la entrada de la cueva de Tito Bustillo, a las 17.30 horas, media hora antes de la inauguración del museo riosellano, bajo el lema: «En defensa de los puestos de trabajo, por el empleo público, no a las empresas privadas». El Museo de Tito Bustillo, ya antes de ser inaugurado, se verá metido en una nueva polémica.

El acto inaugural contará con la presencia de una amplia lista de autoridades políticas regionales, comarcales y locales. Los preparativos se ultimaban ayer en la instalación, ubicada en la cantera de Corcubión, junto a la entrada del yacimiento. Técnicos y personal entraban y salían ayer al mediodía del edificio. Entre los presentes, muchas autoridades: era un encuentro «secreto», fuera de agenda, en el que participaron la consejera de Cultura, Mercedes Álvarez; el director de Patrimonio Cultural, José Luis Vega, y varios alcaldes de la comarca. Todos ellos ultimaban los actos programados para la fiesta inaugural, que comenzará hoy a las seis de la tarde.

El Museo de Tito Bustillo se ha hecho de rogar. El debate sobre la construcción de este edificio comenzó en los últimos años noventa del siglo pasado, cuando Colunga fue elegida sede del Museo del Jurásico, que había propuesto inicialmente Ribadesella. La plataforma ciudadana en defensa de Tito Bustillo decidió entonces centrar sus esfuerzos en este proyecto. El Principado, en el año 2001, ofreció una inversión de 4,4 millones, que los riosellanos estimaron insuficiente. Un año más tarde, el Ayuntamiento, gobernado por el PP, realizaba un estudio de viabilidad y cifraba la inversión en 12 millones. En 2003, el Ayuntamiento, respaldado por la plataforma ciudadana, pedía ayuda al Ministerio de Fomento para construir un museo de entre 12 y 15 millones de euros.

El Principado cedió finalmente a la presión vecinal y ofreció ese mismo año una inversión de 10 millones de euros, que tampoco acabó de satisfacer a los vecinos y a las autoridades municipales. En el año 2004, el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, aceptaba el envite municipal y situaba en 15 millones la aportación del Estado. El Ayuntamiento inicia la redacción del proyecto. Desde el inicio del debate se celebraron en Ribadesella tres manifestaciones, todas ellas convocadas por la plataforma de Tito Bustillo.

Ese mismo año, el PSOE gana las elecciones generales y el nuevo Gobierno, tras consultar al Principado, revisa el capítulo de inversiones del 1 por ciento cultural del Ministerio de Fomento, al que estaba adscrito el proyecto. Y volvió la subasta. En 2005, Estado y Principado acuerdan un museo de 10,6 millones y la Consejería de Medio Ambiente asume el proyecto redactado por el Ayuntamiento. En noviembre de 2007 la inversión mengua aún más y se licita el edificio en «sólo» 6,1 millones.

Las obras arrancaron en 2009, pero se sucedieron los problemas. El nivel freático sorprendió el inicio de los trabajos y el proyecto tuvo que modificarse. Pero la cantera de Corcubión comenzó a registrar argayos, así que la obra se paró seis meses y fue necesaria una nueva modificación del proyecto.

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