15 de mayo de 2012
15.05.2012

«En México se venden feromonas para ser atractivo, pero la gente no debe dejarse engañar»

«En algunas especies ya se conoce el compuesto olfativo que interviene en la conducta sexual; en humanos, no»

15.05.2012 | 02:00
Raúl Paredes.

Neurobiólogo de la Universidad Autónoma de México

La Franca (Ribadedeva),


Patricia MARTÍNEZ


Raúl Paredes es director del Instituto de Neurobiología de la Universidad Autónoma de México. Su principal línea de estudio se centra en la neurobiología de la conducta sexual y la plasticidad cerebral. Paredes participó en las Jornadas de la Red Olfativa Española que se celebraron el fin de semana en la playa de La Franca.


-Sus investigaciones tratan de identificar circuitos neuronales que influyen en la conducta sexual. ¿Dónde entra el olfato?


-Es fundamental, se requiere un sistema olfatorio integral, funcional, para que se pueda desplegar la conducta sexual, fundamental para las especies. Por poner un ejemplo, los machos de algunas especies necesitan saber cuándo la hembra está receptiva para poder reproducirse y eso, normalmente, se hace a través de claves olfatorias.


-¿Y en la especie humana?


-Hay propuestas de la existencia de feromonas, que serían estas sustancias físicas, volátiles, pero que no se han podido identificar exactamente. En algunas especies ya se conoce el compuesto químico, pero en humanos, no. Ahora se ha propuesto la presencia en los hombres de una hormona, la androstenediona, que sabemos que se libera en los cerdos. Tú pones a una hembra de cerdo a oler androstediona del macho y la hembra se queda dispuesta a aceptar al macho. En el humano se han hecho estudios en los que ha puesto a mujeres y lo identifican como más placentero.


-¿Interviene el olor en la selección de la pareja sexual?


-Actúa de diferentes maneras, sí. Hay algunas evidencias muy interesantes de algo que se llama el «efecto Bruce»: un ratón «A» copula con una hembra y la hembra queda preñada por el ratón «A», pero si esa hembra se expone al olor de la orina de otro macho dentro de las 24 horas siguientes a la cópula, la hembra aborta. La interpretación es que pudiera haber algo en la orina del otro macho que le indicase a la hembra que hay la posibilidad de que se insemine de un macho mejor. En el humano no sabemos si estas cosas ocurren como tal.


-¿Influye el olor en el enamoramiento?


-Cuando se habla del enamoramiento, la reacción química del cerebro se da porque te gusta, pero a lo mejor también hay una cuestión olfatoria que está interfiriendo para generar este sentimiento.


-¿Por qué nos gusta un individuo más que otro?


-¡Ah! Eso sí es muy complejo. Seguramente el olor juegue un papel, pero no es la única razón. Hay muchas cosas en juego, puede ser desde el olor y el aspecto físico hasta los recuerdos que te evoca esa persona. Es mucho más complejo que suponer que nada más es el olor.


-¿Hasta qué punto puede llegar el olfato a condicionar la conducta sexual?


-Se puede llegar a condicionar, hay estudios que demuestran que tú puedes hacer que un animal, al que le asocias un olor, a una hembra, por ejemplo, el del limón, siempre prefiera a esa hembra que tiene el olor a limón. Se podría modificar dentro de los límites; si lo quieres llevar al humano es más difícil, no todo es olor. Finalmente, el olfato es uno más de los sentidos que suma a una serie de experiencias.


-¿Hay olores afrodisíacos?


-A lo mejor el hecho de tomar una copa de vino, con un olor agradable, te pone de mejor humor que si no estás tomando la copa de vino y estás? oliendo a zorrillo. Algunos te dirían que sí, pero científicamente no está comprobado. El olor sí puede ser un estímulo más, pero, ciertamente, hacer una sustancia afrodisíaca para que te guste, aunque no te guste, no. En México, uno puede encontrar anuncios de «se venden hormonas, compre sus feromonas para atraer»... Que la gente no se engañe, ya digo que no se han podido identificar en el humano.


-¿Modifica nuestra capacidad olfativa el uso de desodorantes y perfumes?


-Sí, el uso de todo eso, de alguna manera nos ha impedido que no reconozcamos muchas veces el olor que naturalmente tenemos. Los perfumes y desodorantes son una industria, primero para mitigar los malos olores y luego para tratar de inducir algunos buenos olores.


-¿Cree que socialmente hemos infravalorado el olfato y sobrevalorado la vista o el oído?


-Eso depende de cómo hemos ido evolucionando, creo que sí ha sido un poco así, como humanos nos hemos vuelto mucho más dependientes de la visión y de la audición. Sí creo que, evolutivamente, hemos ido haciendo que sea cada vez menos importante el olfato. Yo creo que tenemos la capacidad para usarlo un poco más, hay un mundo ahí que uno podría ser capaz de disfrutar mucho más, reeducando el olfato.

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