Celoriu (Llanes),

Patricia MARTÍNEZ

Los celorianos del futuro recordarán el día de ayer por el multitudinario retrato que se hicieron sus antepasados junto al monasterio de la localidad llanisca. Fue el primero del siglo XXI, 88 años después de que se tomara una fotografía de grupo similar que inspiró esta iniciativa. No llegaron a contarlos in situ, pero varios de los presentes hicieron el cálculo de unas 170 personas, aunque no faltó quien aseguraba que se igualaron las 190 que en 1924 fueron inmortalizadas en la plaza de la iglesia a la salida del catecismo.

De los que salen en aquella primera instantánea, sólo ha sobrevivido Pilar Romano, que con cien años y medio ayer se quedó en su casa. Sí acudió su hijo, Santiago Fernández, quien recordó que su madre «tenía doce años cuando salió en la foto». Fernández se define «celoriano cien por ciento» y, aunque ha vivido muchos años en Madrid, hace cinco regresó para quedarse en la localidad llanisca. A su juicio, lo de volver a juntarse para la el retrato «es muy buena idea». La iniciativa partió de Guillermo Rodríguez, responsable del diario digital Celoriu.com, donde llevan tiempo haciendo una colección de fotos antiguas. «Tenemos más de ochocientas, desde antes de 1900», explica.

El joven celoriano recuerda cuando «llegó el tesoro, la foto de los 190 celorianos en 1924. Desde entonces no se habían juntado tantos, y la idea empezó a gustar a la gente». Comenzaron a gestionar el encuentro y, tras un debate en la web, acordaron que el «Día del Bollu» era la mejor fecha para inmortalizarlo. Si bien la imagen original se tomó a las puertas del monasterio, ayer decidieron hacerla en el patio interior, cuya escalinata incluso se quedó pequeña para incluir a todos en la posteridad.

Los casi dos centenares de modelos posaron para varias cámaras, pero la «oficial» es la del fotógrafo llanisco Emilio Obeso. A la instantánea estaban convocados «descendientes, cónyuges, veraneantes, todo el que se sienta celoriano», apuntó Rodríguez.

Entre todos ellos se encontraba el diputado socialista Antonio Trevín, que tiene una casa en la localidad llanisca. Al político, la idea le parece «muy buena por ser colectiva y porque es poner en valor algo que lo tiene y que a veces está olvidado en baúles». Trevín ensalzó la «memoria histórica» que recogen las fotografías «de personajes y paisajes que son material indispensable para los estudiosos de la historia local». La de ayer podría ser la segunda de muchas instantáneas que retraten a quien formó parte de la vida de Celoriu.