28 de noviembre de 2012
28.11.2012
40 Años
40 Años
 

El acusado de asesinar al taxista en Collía decía que quería matar a su novia en Suiza

El padre de la víctima, emocionado, aseguró que su hijo, que vivía en el hogar familiar, «era un muchacho bueno» que trabajaba día y noche

28.11.2012 | 01:00
Familiares de la víctima antes del inicio de la segunda vista del juicio, ayer, en la Audiencia Provincial.

Oviedo, M. J. IGLESIAS


Alexis Manuel Feliz, acusado de apuñalar hasta la muerte al taxista Guillermo Amieva en Collía (Parres), pensaba viajar a Suiza para matar a la que había sido su pareja, movido por los celos, al enterarse de que la mujer mantenía una nueva relación. Al menos así lo declararon ayer en la segunda sesión del juicio con jurado popular que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial M. N. y su novia A. S. , propietarios del piso que compartieron con el joven en Cangas de Onís. Hoy se celebra la tercera y última vista.


M. N. y A. S. revelaron que el dominicano les pidió el coche antes de robárselo, con la intención de viajar a Suiza para matar a su novia. Añadieron que el acusado dijo que necesitaba el coche para ir a Madrid a ver a su tío que había tenido un accidente y estaba muy grave. La pareja indicó que el dominicano les robó dos ordenadores. La declaración enervó al acusado que, alterado, le dijo al testigo que ese asunto pertenecía a otra causa. «Usted sólo habla cuando se le pregunte y si vuelve a interrumpir le expulso de la sala», le recriminó el juez.


Las intenciones de desplazarse a Suiza fueron corroboradas por el marido de la madre de su novia, R. S. P., que albergó al joven en su casa de Collía desde marzo de 2009 hasta febrero de 2010, quien aseguró ante el tribunal, que durante el tiempo que estuvo en su domicilio «se portó muy bien» hasta que, según relató, un día, tras un pequeño incidente se levantó de la mesa y se marchó. R. S. P. reconoció que la propia amenazada le había relatado que quería ir a matarla.


El acusado fue definido como «cariñoso» por J. S., -una amiga - y tildado de persona «muy rara y muy cerrada», por la pareja con la que convivió. Ambas reconocieron que apenas lo veían ya que no coincidían los horarios de trabajo. También constataron que el acusado no estuvo en casa la madrugada del 19 al 20 de abril. Añadieron que el día 21 le notaron un poco nervioso. Eduardo R., que encontró el taxi en dirección contraria, con las luces encendidas y la puerta del conductor abierta contó que cuando llegó vio el cuerpo de la víctima llena de sangre y escuchó por la emisora «¡me oyes, Guillermo, me oyes!». Así que cerró la puerta del taxi para poder pasar con su coche y fue a buscar ayuda». Por la emisora hablaba Jesús L. que al ver que Guillermo Amieva no contestaba llamó a su jefe para salir a buscarle.


«Empecé a sospechar porque oí entrar algo, como un grito, por la emisora». Al testimonio de los testigos se unió el del padre de la víctima que, visiblemente emocionado y con lágrimas en los ojos, definió a su hijo, de 37 años, que vivía con sus padres como «un muchacho bueno» que trabajaba día y noche. Un Guardia Civil, ahora destinado en Segovia, testificó por videoconferencia que los objetos que llegaron a la prisión de Soto del Real, el teléfono móvil y el navegador robados al taxista pertenecían al acusado. El funcionario M. A. C. justificó que se llevó el teléfono a casa porque en la cárcel no disponía de herramientas y acceso a Internet para investigarlo. La Fiscalía solicita una condena de 23 años de prisión para el acusado. La defensa pedirá la libre absolución.

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