30 de diciembre de 2012
30.12.2012
Un museo de referencia en la región

Un emigrante afincado en México, primer socio protector del Archivo de Indianos

La institución, con graves problemas de financiación, rechaza que la colaboración externa supla las del Principado y Cajastur

30.12.2012 | 01:00
De izquierda a derecha, José Luis García Delgado, Ángel Peña Menéndez y Santiago González Romero, en Colombres.

Colombres (Ribadedeva),


Patricia MARTÍNEZ


El Archivo de Indianos de Colombres recibió ayer al primer socio protector, el empresario asturiano Ángel Peña Menéndez, que reside en México desde hace veinte años. El patronato de la fundación que rige el centro se dirigirá a aquellos emigrantes asturianos con medios económicos para demandar una ayuda que permita afrontar su delicada situación.


Peña Menéndez es natural de La Felguera y pertenece a la comisión de Amigos del Archivo de Indianos-Museo de la Emigración, con sede en México. El empresario visitó ayer el Archivo de Colombres en compañía de su mujer, María Ángeles Vázquez García; del presidente de la fundación que lo gestiona, José Luis García Delgado, y del director del mismo, Santiago González Romero. Los dos últimos, anfitriones de la visita, entregaron a Peña Menéndez un documento que le acredita como primer socio protector de la entidad.


El empresario, que emigró a México hace ahora veinte años, aseguró que es «un poco obligación de todos los emigrantes reconocer el patrimonio que han creado nuestros antepasados». El primer socio del Archivo de Indianos pasa unos días en Asturias junto a su familia y conoce la experiencia de primera mano. Explicó que «ser emigrante es una circunstancia que se lleva incluso cuando vuelves». El de ayer fue, según palabras de Santiago González Romero, el «acto particular y emotivo de recibir a este colaborador, que viene a conocer la fundación». Lo que no quieren los rectores del Archivo de Indianos es que la búsqueda de socios protectores, una medida coyuntural, dé pie a pensar que sus aportaciones particulares van a suplir la obligación de los patronos fundadores, el Principado y Cajastur, de seguir sosteniéndolo para que se cumplan los objetivos fundacionales.


El «mínimo vital» que necesita el archivo son 180.000 euros, que dan para abrir todo el año, pero no para mantener el edificio (de 2.600 metros cuadrados) y el medio millón de documentos sobre la emigración asturiana a América que alberga. El Principado, que llegó a aportar 160.000 euros en 2007, aprobó en los Presupuestos para 2013 sólo 48.000 euros, insuficientes a todas luces, y la presión de la fundación ha hecho que el Ejecutivo eleve esa cifra hasta los 64.000 euros. Cajastur, que había decidido eliminar todas las ayudas a este tipo de iniciativas culturales, aportará finalmente el próximo año 55.000 euros. Este escenario, enriquecido con las aportaciones de los socios, será el de 2013. Sin embargo, los rectores temen por el futuro del Archivo si esta «situación de emergencia» no cambia.

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