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El último quebrantahuesos de la Cordillera

Luis Antonio Azcoitia conserva disecado el último ejemplar de la especie que hubo en Piloña, cazado por su tío abuelo José Argüelles en torno a 1900

Luis Antonio Azcoitia, "Lele", en su casa de Infiesto, junto al quebrantahuesos disecado. Lucas Blanco

El quebrantahuesos nunca se ha ido de Asturias. Al menos un ejemplar de esta especie ha permanecido en la región desde hace aproximadamente unos 120 años cuando fue cazado y disecado en tierras piloñesas. Esta ave, la última que voló en el concejo y en toda la Cordillera Cantábrica, permaneció desde entonces en la casona del vecino de Infiesto Luis Antonio Azcoitia Argüelles, quien durante años apenas dio valor a esta pieza de adorno y ahora es consciente de la importancia histórica de la misma.

Si bien los últimos quebrantahuesos que se conoce que habitaron la región lo hicieron en 1956 en el parque nacional de los Picos de Europa, donde estos animales están ahora volviendo a volar tras casi 60 años, en Piloña este tipo de aves no se volvieron a ver desde que alrededor del año 1900 la familia Argüelles se trajo como trofeo una pieza cazada en los montes locales.

Aunque existen bastantes dudas acerca de cómo sucedieron los hechos debido a su lejanía en el tiempo, todo apunta a que fue José Argüelles y Argüelles el que derribo al quebrantahuesos de un certero disparo. "Siempre se dijo que fue alguien de nuestra familia y en nuestra familia el que más fama y afición de cazador tenía era mi tío abuelo Pepe", señala el propio Luis Antonio Azcoitia, que también apuesta porque la cacería hubiese tenido lugar cerca de los límites entre los concejos de Piloña y Caso.

"Este tipo de aves suelen moverse por cumbres altas y las montañas más altas de aquí son las que quedan hacia la zona de Caso", explica "Lele", como es conocido popularmente Azcoitia, al mismo tiempo que bromea sobre el territorio donde habitaba el animal. "Anidase en Piloña o Caso, se cazó y se trajo para aquí así que nadie nunca puso en duda de que era el último quebrantahuesos que hubo en el municipio de Piloña", apunta.

Este dato relevante, sin embargo, no impidió que el ave disecada pasase buena parte de su existencia haciendo las funciones de objeto de decoración, e incluso que pasase una buena temporada en el desván recubierto de polvo. "No se le dio nunca más valor que a otras de las piezas de la familia", relata el ahora propietario del quebrantahuesos, que también conserva, entre otros animales, un oso perteneciente a la familia que fue disecado tras su muerte allá por los años veinte del siglo pasado y recuerda que otras piezas de la familia como un águila o una piel de oso fueron también cazadas por su tío y su cuadrilla.

Sin embargo, el quebrantahuesos atrajo la atención de algunos expertos recientemente. Concretamente su propietario habla del interés de una bióloga que recientemente se interesó por la pieza disecada y realizó algunas pruebas para dictaminar su origen. "Calculan que su origen data de hace más de 100 años, pero yo calculo que incluso podría haber sido cazado antes de 1900", comenta Azcoitia.

Otro de los datos que arrojaron los distintos análisis fue el sexo y la edad del animal, el cual pudo ser dictaminado por algunos aspectos como la densidad del plumaje o la pequeña barba negra que poseía bajo el pico. "Todo indica que se trataba de un macho de unos tres años de edad", afirma Azcoitia.

Toda una joya biológica e histórica en lo que a la fauna piloñesa respecta cuya existencia se debe a un José Argüelles que era muy conocido por su faceta política, pues fue diputado por Infiesto entre los años 1894 y 1911, posteriormente continúo ocuparía el mismo cargo por los territorios de Llanes y Cangas de Onís y finalmente ocuparía la presidencia de la extinta Diputación Provincial entre 1930 y el 14 de abril de 1931 con la llegada de la II República.

Una faceta política que además guarda otras curiosidades, como el hecho de que llegase a ocupar por un tiempo el cargo de Gobernador Civil de la provincia de Lérida o que a día de hoy sea el único presidente de la Diputación Provincial cuyo retrato no está expuesto en la Junta General del Principado de Asturias. "Al parecer su retrato fue dañado durante la Guerra Civil y luego nadie se ocupó de restaurarlo y reponerlo", sostiene su sobrino, al mismo tiempo que supone que dicho retrato continuará guardado en algún cuarto del edificio.

Todo un legado histórico sobre el que existen muchas lagunas provocadas por el fusilamiento en la playa de Gijón del propio José Argüelles, al que Azcoitia se refería como el tío Pepe, pocas fechas después de la Guerra Civil, cuando fue apresado por milicianos republicanos en los montes de Espinaréu. Sucesos a los que sucedió un silencio general por los supervivientes de la familia y que impidieron un mayor conocimiento tanto de la vida política como privada de una figura clave en la sociedad piloñesa de la época.

Ahora, la familia ve en este quebrantahuesos disecado un motivo más para recordar la figura tanto de Argüelles como de sus dos hermanos, que posiblemente habrían acompañado a Argüelles en la cacería, y que, sin darse cuenta, acabaron con el último ejemplar de una especie ahora en peligro de extinción, que entonces no contaba con protección alguna y jugaba la función de trofeo atractivo, debido a su escasa población ya por aquellos tiempos.

Del mismo modo, muestran su satisfacción porque esta pieza decorativa pueda servir, como ya lo ha hecho, para acometer investigaciones biológicas relativas a la existencia de estos animales en una zona como Piloña, donde ninguno de los habitantes vivos de la actualidad en sus tierras tuvo jamás la posibilidad de ver ejemplares de esta especie sobrevolando sus montañas. Una imagen que los más optimistas esperan ver repetida pronto, confiados en el éxito de la repoblación iniciada en 2010 en los Picos de Europa con los quebrantahuesos "Deva" y "Atilano".

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