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La Universidad de Oviedo restaurará las dunas de Vega con fondos europeos

Los trabajos consistirán en la limpieza de especies invasoras y el cultivo de las autóctonas, empezarán en tres meses y durarán cuatro años

La Universidad de Oviedo restaurará las dunas de Vega con fondos europeos

La Universidad de Oviedo restaurará las dunas de Vega con fondos europeos

Las dunas de la playa de Vega, en Ribadesella, están de enhorabuena. El programa europeo "Life+Arcos", de Conservación de la Biodiversidad Vegetal en los Arenales Costeros Cantábricos, restaurará una zona protegida jurídicamente pero maltratada en la realidad. Coordinado por el equipo científico del Jardín Botánico de Gijón y el Instituto de Recursos Naturales y Ordenación del Territorio, "Indurot", de la Universidad de Oviedo, en el proyecto también participan los gobiernos asturiano, vasco y cántabro, el Ministerio de Medio Ambiente, los ayuntamientos implicados, empresas de gestión del litoral y organizaciones no gubernamentales. En Asturias han elegido, además del riosellano, los sistemas dunares de Barayo, entre Navia y Valdés, y Verdicio, en Gozón, que integran el proyecto junto a otros tres cántabros y cuatro vascos, todos gestionados desde Oviedo.

Tomás Emilio Díaz González es el decano de la facultad de Biología de la Universidad de Oviedo, catedrático de Botánica y director científico del Jardín Botánico de Gijón. Se encarga de la dirección del proyecto y explica, sin ocultar su entusiasmo, que quieren "restaurar la parte de flora y vegetación que ha sido eliminada" en la playa de Vega. Para ello tendrán que acabar con las "plantas exóticas que están eliminando la vegetación autóctona, de gran riqueza" y al mismo tiempo recogerán todas las semillas que puedan de la playa riosellana, "sobre todo de las plantas que están protegidas", añade.

Ejemplos de estas especies son la mosquita dorada (Linaria supina subespecie marítima), "una de las más raras del litoral cantábrico, de la que se encuentran muy pocas en toda la costa y de la que perdura una pequeña población en Vega, catalogada como 'En Peligro de Extinción' por el Principado de Asturias". También el nardo marino (Pancratium maritimum), declarada de Interés Especial en el Catálogo de Especies Protegidas de la región. Son plantas "típicas, exclusivas y únicas de los medios arenosos dunares", añade el investigador.

El proceso de restauración comenzará en unos tres meses y durará cuatro años, un tiempo en el que las semillas recogidas se llevarán al Jardín Botánico de Gijón para "hacerlas germinar" y cultivar plantas "que sirvan para restaurar en el futuro cualquier ecosistema dunar donde existan y sean genéticamente similares", aclara Tomás Díaz, antes de remarcar que no se pueden mezclar "procedencias distintas, porque puede perjudicar a la biodiversidad". El equipo restaurará las dunas de Vega con la limpieza de especies invasoras por un lado y el cultivo de las autóctonas por el otro e intentará modificarlas para "adaptarlas a lo que en su día fue ese sistema".

A Vega llegan cada año miles de bañistas que atraviesan las zonas protegidas para acceder al arenal, por lo que colocarán "pasarelas y áreas señalizadas" e información para "dar a conocer el valor medioambiental de estos ecosistemas de cara a un turismo ecológico, que es el que atraen". A la información divulgada por los medios de comunicación, Díaz cree que debe añadirse la que figure en "carteles que indiquen lo que hay, guías, para que la sociedad sepa dónde se encuentra, lo que tiene delante", algo que se pondrá al servicio de "su conservación y mejora". El investigador opina que el lema "Asturias, paraíso natural" debe ir acompañado de la defensa de las zonas señaladas por Europa "como hábitats a defender". Así se conseguirá, añade, "favorecer la conservación de un patrimonio natural en peligro por la acción antrópica -humana- y la de la propia naturaleza". Los temporales del pasado invierno dieron "dentelladas tremendas a todos los ecosistemas dunares del Cantábrico", un daño que hay que "gestionar y evaluar", describe el científico.

Díaz coincide con los vecinos en que las figuras de protección, en el caso del arenal, se han quedado sobre el papel, algo que ocurre "si no se activan de una forma económica", apunta antes de añadir que este tipo de proyectos europeos sirven, precisamente, para activarlas. El "Life+Arcos", aportará 1,4 millones de euros para las acciones a desarrollar en los diez sistemas dunares durante sus cuatro años de duración.

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