31 de mayo de 2015
31.05.2015

Al Fitu se va sobre dos ruedas

Más de un centenar de amantes de las motos presumen de sus vespas y lambrettas antiguas en la Ruta de la Reconquista, que batió su récord de participación

31.05.2015 | 02:27
José Manuel García Fernández y su hijo José García Rodríguez, ayer, en Arriondas.

En medio de un sensacional ambiente festivo y de un soleado día, más de ciento diez Vespas y Lambrettas llegadas desde diferentes lugares de la región, aparte de Madrid, Cantabria, País Vaco y Castilla y León, se reunieron en Parres para tomar parte en la VII subida al Fitu organizada por los integrantes del club "Amigos Vespa". Tony Somoano, vicepresidente del colectivo, subrayó la importancia de la recuperación durante esta edición de la Ruta de la Reconquista tras casi cuarenta años en el olvido. "Hemos batido todos los récords de participación", celebró Somoano.

Desde la Hueria de Carrocera en El Entrego acudió a la concentración Honorio González, el motorista más veterano del evento, con 79 años. Lo hizo en su Lambretta 125, la misma motocicleta que utilizó cuando se casó para ir de luna de miel a Madrid. "Mi mujer fue todo el camino sentada de lado, pues iba en falda", recuerda. González es una fanático de esta moto y procura no faltar a las concentraciones que tienen lugar en la comarca. "Ando en ella desde 1958 y está perfecta. Tan solo he tenido que repintarla".

En compañía de su hijo de 10 años José, el gijonés José Manuel García Fernández acudió a Arriondas con una verdadera joya: una Vespa 125 que el pasado 17 de mayo cumplió 60 años. La admirada moto fue una de las más fotografiadas de la concentración. "Hemos venido en ella desde Gijón. La heredará mi hijo y dejaré por escrito la prohibición de venderla", advirtió con humor García.

Uno de los grupos más numerosos de la concentración fue el integrado por los miembros del Club Vespa Llanes, organizadoras de una concentración en la villa de Posada Herrera, que cada año bate récords.

"Este tipo de eventos son muy importantes y sirven, además de para divertirnos, para atraer a mucha gente", explicó Ildefonso Pulido. La concentración vivió su punto culminante con una comida en la que tomaron parte más de ciento cincuenta personas.

Al final se repartieron regalos y premios entre los participantes. Una fiesta ambientada en los años ochenta puso fin a la jornada festiva sobre dos ruedas.

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