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El fruto que dio de comer a los "Paisanos"

"Les castañes quitaron fame, pero la gente no las recoge", dicen Anita Laria y Luis González, que el domingo reciben un galardón en el certamen de Arriondas

El fruto que dio de comer a los "Paisanos"

"Les castañes quitaron mucha fame cuando éramos guajes, pero la gente ya ni les recoge, se pierden por los matos". Es la conclusión a la que llegan Anita Laria Longo y Luis González Ferrero, que el domingo reciben en Arriondas la distinción de "Paisanos del Año" con motivo del certamen que el Ayuntamiento de Parres organiza para promocionar este fruto seco y otros productos de la huerta. Estos guardianes del mundo rural tienen en común el haber dedicado una vida entera al campo.

Anita Laria nació en El Picu (1936), donde aún reside sola a sus 80 años. La mujer ocupa una de las cuatro casas que aún permanecen habitadas en la zona, donde crió a sus tres hijos: Juan Carlos (padre del exciclista Carlos Barredo), María Anita y Alfredo, con ayuda de su marido Óscar Barredo "El Ferreru", ya fallecido. Cuando se casaron en El Picu -ella tenía 18 años- no había ni carretera y por eso tuvo que bajar con el vestido de novia puesto y en madreñes por varias caleyas, hasta la carretera de Los Montes, para coger un autobús rumbo a la iglesia de Villamayor. Eran tiempos en los que el jornal se ganaba vendiendo la lana de sus ovejas en el mercado de Infiesto y la electricidad aún no había hecho acto de presencia en El Picu. "Ahora vivimos más cómodos, pero antes éramos más felices, nos conformábamos con poco", resalta Laria, que también cultivaba maíz, patatas y fabas. "Las castañas servían de alimento para los cerdos y a mí siempre me gustaron mucho con leche pero ahora tengo miedo que me hagan daño", destaca la homenajeada, que recibe la distinción "con alegría".

También González (Llerandi, 1936) se siente dichoso con el nombramiento de "Paisano del Año", a la par que "nervioso porque no estoy avezau a estos cumplidos", confiesa. Este ganadero jubilado vive desde hace cuatro meses en el Centro Polivalente de Recursos (CPR) de Arriondas, donde ayer recibía las felicitaciones de los residentes. "Antes con cuatro vacas podías vivir y ahora con cien te cuesta porque valen menos que cuando yo era rapaz", explica el parragués, que también se ganaba el jornal cortando madera en el monte o apañando manzana para los llagares en Llerandi. "Es importante que el Ayuntamiento haga certámenes como el de la castaña porque los productos de la huerta aquí tienen mucha calidad, están sin insecticidas, y deben ser bien promocionados", concluyó González.

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