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Pedro Noriega, artista de los fogones

El joven llanisco, tercero en el apartado de "Cocinero revelación 2017" de Madrid Fusión y primero en la votación en las redes sociales

Pedro Noriega y Marisa Mijares, en su restaurante de Celoriu (Llanes).

Pedro Noriega y Marisa Mijares, en su restaurante de Celoriu (Llanes). EMILIO G. CEA

Tercero en el apartado de "Cocinero revelación 2017" y primero en la votación realizada en las redes sociales. El llanisco Pedro Noriega, del restaurante Castru Gaiteru de Celoriu, ha regresado contento y feliz del XV Madrid Fusión, uno de los eventos gastronómicos más importantes del mundo, que lo ha confirmado

El llanisco fue finalista junto con otros seis cocineros de distintos rincones de España en el apartado para el que había sido convocado, en el que ganó el jienense Jesús Moral, discípulo del que muchos consideran el más grande cocinero de Asturias, Nacho Manzano, propietario y chef de Casa Marcial, de La Salgar (Parres). Pedro Noriega, de 30 años de edad, se formó en la Escuela de Hostelería de Llanes -cuna de grandes cocineros- y trabajó dos años con otro "grande" de la gastronomía asturiana, José Antonio Campoviejo, de El Corral del Indianu, de Arriondas.

"A partir de ahora... a seguir trabajando igual que antes, pero con más seguridad en ti mismo", señaló el cocinero llanisco, que en noviembre había recibido una carta en la que le avisaban de que había sido elegido finalista del premio "Cocinero revelación" de Madrid Fusión.

En el evento gastronómico preparó, fuera de concurso un plato: emulsión de mejillones en escabeche con merluza a la romana. Llegaba ya con todo el pescado vendido, pues los periodistas que conformaban el jurado ya habían emitido sus votos.

Noriega hace un tándem perfecto con su esposa, Marisa Mijares: él se encarga de la cocina y ella de la sala. Ambos son el "alma" del proyecto que iniciaron hace once años, Castru Gaiteru. Un proyecto que "va para arriba poco a poco". El cocinero asegura que la gastronomía asturiana vive un momento dulce. Más aún, si cabe, la del oriente de Asturias, una comarca con apenas 50.000 habitantes que suma cinco estrellas Michelin y un buen número de restaurantes más de enorme calidad. Con Manzano y Campoviejo como "primera hornada", la gastronomía oriental está "mejor que nunca, y cada vez mejor. Hay un grandísimo nivel y una base tradicional muy buena", añadió.

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