02 de junio de 2017
02.06.2017

Hospital de Arriondas, fruto del consenso

El Grande Covián, que hoy cumple 20 años, surgió como idea en 1981, tras un pacto PSOE-UCD, aunque los terrenos, 40.000 metros, se adquirieron en 1985

02.06.2017 | 02:23

El hospital comarcal del oriente de Asturias "Francisco Grande Covián", que hoy cumple veinte años, fue motivo, incluso antes de su construcción, de enfrentamientos políticos, desencuentros entre administraciones y luchas sindicales. Pero, en su génesis, el centro es "fruto del consenso" y de una época "ya lejana", en la que "se supeditaban los intereses partidistas a los de la comunidad". Así lo recuerda Manuel Alonso Nieda, que fue alcalde de Parres entre 1983 y 1991, y aún antes concejal socialista. "Había muy buena relación entre los grupos políticos. Aquello no sería posible hoy", lamentó.

La idea de un hospital para el Oriente empezó a dibujarse en 1981, durante la etapa del Consejo Regional de Asturias (ente preautonómico), que encabezó Rafael Fernández. Era consejero de Sanidad Javier Vidal, entonces en la Unión del Centro Democrático (UCD) y hoy en Ciudadanos, y alcalde de Parres el socialista Emilio Pando, ya desaparecido. De la mano de los ediles centristas, Vidal visitó Arriondas y propuso que el Ayuntamiento adquiriera terrenos para levantar un gran centro asistencial. "Eran otros tiempos, ni había dietas, ni partidas para gastos protocolarios", así que los concejales presentes, del PSOE y UCD, tras visitar los terrenos, pagaron la comida con Vidal, en La Roca, a escote, de su bolsillo, rememoró Nieda. Tras aquel encuentro empezó a oírse un rumor: habría hospital en Arriondas. Pero el camino no iba a ser fácil.

Fue en 1985, ya con Nieda como alcalde, cuando se adquirieron los terrenos para un futuro policlínico, "con la idea de que se convirtiera con el tiempo en hospital": 40.000 metros cuadrados en Castañera a tres vecinos. El suelo y el estudio urbanístico que realizó el arquitecto Alejandro Alcázar costaron 28 millones de pesetas (unos 168.000 euros). "No hubo ni una discusión entre los partidos, todo se aprobó por unanimidad, pues la idea de todos era comprar los terrenos como fuera. Tampoco hubo negociación con los vendedores: les propusimos un precio y dijeron que sí, sin regatear", recordó Nieda.

El Ayuntamiento de Parres tuvo que pedir un crédito de 30 millones de pesetas (180.000 euros), "que nos metía mucho miedo". Era mucho dinero, pero ningún partido puso un pero. Y eso que había fuerzas diversas: PSOE, Centro Democrático y Social (CDS) y Alianza Popular (AP). "Era vital para Parres y hubo altura de miras", indicó Nieda.

Nadie planteó que los terrenos fueran inundables, como después se demostró, así que el Ayuntamiento los recalificó y los cedió al Principado, con vistas a albergar el policlínico Grande Covián, embrión del actual hospital. Presidía Asturias Pedro de Silva y era consejero de Sanidad Juan Luis Rodríguez-Vigil.

Arturo Gutiérrez de Terán, consejero de Ordenación del Territorio de 1982 a 1987, dividió Asturias en áreas y declaró a Arriondas cabecera del Oriente. Parecía claro que el hospital se haría allí, pero había otros alcaldes con aspiraciones. En Ribadesella, Juan Antonio Ureta quiso ubicarlo en el polígono de Guadamía; el fallecido Juan Antonio Vega lo quería para Cangas de Onís; y el también desaparecido José Enrique Rozas, para Llanes. Fue "una pelea intensa", indicó Nieda. José Antonio Muñiz (Ponga), Ángel Collado (Colunga) y Juan Ignacio Priede (Piloña) defendieron desde el principio el hospital en Arriondas. Pero decidieron los municipios "pequeños": Antonio Gutiérrez Gamo (Ribadedeva), Arturo Coro (Cabrales), José Pérez Madrigal (Peñamellera Baja) y Manuel Colinas (Peñamellera Alta) se decantaron por Arriondas, además de por filias y fobias políticas, porque estaba "de paso" hacia Oviedo, a donde acudían entonces los habitantes de la comarca en caso de hospitalización o atención especializada.

El policlínico costó 170 millones de pesetas (poco más de un millón de euros), fue costeado por el Principado y se inauguró en mayo de 1987, aunque las diferentes consultas fueron abriendo de forma escalonada, en los meses posteriores. La plantilla de aquel gran ambulatorio, que rondaba las 50 personas, entre ellas unos 20 médicos, fue aportada por el Insalud. El siguiente paso era ir a por el hospital, pero las dificultades iban a dispararse.

El Gobierno del Principado luchó con denuedo porque el Insalud construyera un hospital en Arriondas. De Silva primero, Rodríguez-Vigil más tarde, y finalmente Antonio Trevín, vieron como la Administración central, primero en manos de su propio partido, el PSOE, y en las del PP después, rechazaba la propuesta, alegando, entre otras razones, que la comarca oriental no tenía población suficiente para albergar un hospital. "No alcanzaba la ratio", fue el argumento "oficial".

Pues si el hospital no puede ser público, que sea privado, debieron pensar los dirigentes socialistas asturianos, que el 28 de marzo de 1995 (justo dos meses antes de las elecciones autonómicas) constituían una fundación privada, de la que fueron socios fundadores el Principado (aportó 10 millones de pesetas, 60.000 euros), el Ayuntamiento de Parres (aportó 200.000 pesetas, 1.200 euros, más los terrenos), la mancomunidad del Oriente y varios particulares. Esperaban los mandatarios socialistas el "desembarco" en el patronato de algunos "indianos" cargados de dólares, pero eso nunca ocurrió.

El hospital abrió el 1 de junio de 1997, pero la inauguración oficial fue el 8 de junio de 1998, con la presencia del ministro de Sanidad, José Manuel Romay Becaría; el hoy presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo (entonces secretario general de Asistencia Sanitaria); y tres personas ya fallecidas: Sergio Marqués, presidente autonómico; la viuda de Francisco Grande Covián, Gloria Mingo, y el alcalde, Manuel Millán García.

Una fundación privada rigió el centro hasta septiembre de 2008, cuando pasó a ser pública. Y en mayo de 2010, tras una larga lucha de trabajadores, sindicatos y partidos de la oposición (PP e IU), el hospital y su plantilla se integrarían en la red sanitaria pública asturiana, pese a la frontal oposición del Gobierno del socialista Vicente Álvarez Areces.

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