16 de mayo de 2018
16.05.2018

Celoriu, Barru y Poo son núcleos urbanos, pero el Plan General de Llanes reconoce su "ruralidad"

Recuperar la identidad tradicional de los pueblos y mantener la armonía del paisaje natural y rural, objetivos del planeamiento

16.05.2018 | 09:48
La playa de Borizu, en Celoriu, con el monasterio de San Salvador al fondo.

Celoriu, Barru y Poo serán clasificados como núcleos urbanos en el futuro Plan General de Ordenación (PGO) de Llanes, pero tendrán un trato especial: se respetará su "ruralidad". De hecho se ha reservado para ellos una nueva figura, la de "suelo urbano de núcleo tradicional", que pretende conjugar su identidad tradicional con los crecimientos registrados en los últimos decenios. Eso sí, no habrá en ninguno de los tres suelos urbanizables, y su crecimiento se dirigirá, preferentemente, "hacia dentro", colmatando los vacíos existentes.

Esta es una de las propuestas más destacadas del documento de prioridades del PGO, que se presentará oficialmente el próximo viernes y del que LA NUEVA ESPAÑA ya ha revelado varias de sus líneas maestras, como que se renegará de las recalificaciones masivas de suelo, de los chalés adosados y las urbanizaciones de segundas residencias, y que se protegerá el paisaje (también el urbano) y el medio rural.

En las reuniones previas sobre el futuro planeamiento un buen número de vecinos había planteado la conveniencia de que Poo, Celoriu y Barru recuperaran su condición de núcleos rurales, perdida en los planeamientos anteriores, anulados por los tribunales. Pero el documento de prioridades consideran que los crecimientos registrados desde los años ochenta han conformado una malla urbana. Y dado a que existe en todos ellos una "dualidad" (tejidos tradicionales propios del asentamiento rural y nuevos desarrollos de vivienda de segunda residencia, propios de los procesos urbanos), los autores del documento han optado por crear una nueva figura para ellos, la ya citada "suelo urbano de núcleo tradicional".

El objetivo principal será "la recuperación de los valores tradicionales propios de los asentamientos origen". Los esfuerzos se dedicarán, más que a la clasificación concreta de esos núcleos, a cómo acometer la ordenación en cada asentamiento, pero siempre "tomando como premisas la recuperación de la identidad cultural de cada núcleo". Y es que las transformaciones que han sufrido la mayoría de estos núcleos, considerados "urbanos" en los anteriores planeamientos, hacen "difícil" la "vuelta al concepto de suelo no urbanizable de núcleo rural", pues "se han consolidado nuevos barrios con mayor o menor fortuna en su integración con las estructuras primarias, han aparecido dotaciones y diversidad de uso", subrayan los urbanistas. Así que el apuestan por mantenerlos como suelo urbano, pero "con nuevas perspectivas" que tienen como "objetivo básico" conjugar los "parámetros urbanos y de ruralidad".

Hay una excepción: Niembru, que en anteriores planeamientos se había clasificado como núcleo urbano. En este caso, los autores del documento de prioridades consideran que su actual tejido urbanístico permite su reconsideración como núcleo rural, como demandaron los vecinos.

El Plan de Llanes planteará la ordenación de Celoriu, Barru y Poo con un reto: "recuperar la manera de ocupación tradicional de los núcleos desde su consideración como suelo urbano". ¿Cómo? Estableciendo condiciones para que su configuración sea "próxima a la manera tradicional". Se abordará así la regulación de los pueblos con mayor dinamismo urbano, "núcleos complejos" a los que su "condición de urbanos" no les hará perder "su esencia tradicional".

Serán objeto una ordenación que el documento define como "rur-urbana". Traducido: en Barru, Celoriu y Poo se delimitarán y acotarán "estrictamente" los ámbitos de actuación para que se contruya solo en los vacíos interiores; se establecerán "áreas de protección" que impedirán el desarrollo de nuevas actuaciones urbanas, y será obligatorio realizar "estudios de adaptación al entorno", con "las medidas correctoras necesarias para minimizar la incidencia sobre el territorio de la nueva construcción". Medidas que incidirán en el "respeto al empleo de las tipologías y volumetrías de la zona" y en la sintonía "con el medio ambiente", de forma que "no rompan la armonía del paisaje natural y rural".

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