28 de agosto de 2018
28.08.2018

Gran enfado de los bañistas de Infiesto por el cierre indefinido de la piscina

La aparición de una cabeza de lobo en las instalaciones obliga a llevar a cabo una limpieza integral, aunque se sopesa abrirlas en septiembre

28.08.2018 | 02:11

Enfado monumental el que expresaron ayer algunos usuarios al comprobar que las piscinas municipales de Infiesto continúan cerradas y sin una fecha determinada de apertura.

La aparición de una cabeza y una cola de lobo en el agua durante la mañana del domingo obligó a los servicios municipales a clausurar las instalaciones y, aunque en un primer momento se esperaba que hoy mismo se reabrieran al público, al final no ha podido ser. Tras ponerse en contacto con Salud Pública, el Ayuntamiento de Piloña se ha visto en la obligación de renovar todo el agua del vaso principal y de proceder a la limpieza integral de las piscinas, una operación que requerirá más días de lo esperado, según indicó el equipo de gobierno del concejo. Las mismas fuentes confirman que las piscinas no abrirán hasta que no se lleven a cabo todas las acciones necesarias para garantizar el buen estado del agua.

De momento, los bañistas que se acercan al área de La Cueva se encuentran en la puerta con un escueto cartel escrito a mano en el que se indica que "la piscina permanecerá cerrada por problemas de mantenimiento hasta nuevo aviso. Disculpen las molestias". De hecho, cabe la posibilidad de que el servicio municipal no se retome más en lo que resta de año en Infiesto: el fin del periodo de baños está fijado para este mismo viernes, 31 de agosto, y es más que probable que para entonces no hayan finalizado los trabajos de mantenimiento.

No obstante, el Consistorio, junto con sus servicios jurídicos, ha iniciado negociaciones para aumentar el plazo de apertura de las piscinas durante la primera semana de septiembre y compensar así el número de días que permanezcan cerradas para su necesaria limpieza.

El alcalde piloñés, Iván Allende, indicó ayer que los usuarios "no tienen por qué asumir las consecuencias de actos deplorables", en referencia a lo ocurrido en la madrugada del domingo. "En las próximas horas comunicaremos si es posible esta ampliación y, por tanto, la fecha de reapertura de las instalaciones", explicó el regidor piloñés.

La aparición de una cabeza de lobo en la piscina de Infiesto dio un buen susto a los operarios municipales encargados de acondicionar las instalaciones a primera hora del domingo. Desde ese momento el recinto permanece cerrado al público.

Las primeras investigaciones del consistorio piloñés apuntan a que el o los intrusos se colaron durante la noche del sábado saltando la valla de varios metros que cierra las instalaciones. Se da la circunstancia de que a pocos metros, en el prau de La Cueva, se celebraba un concierto a favor de una protectora de animales.

Por el momento, no se tienen pistas sobre la autoría de los hechos, que han causado gran indignación entre los vecinos, obligados a soportar dos jornadas consecutivas de calor sin poder darse un chapuzón para combatirlo. El malestar es mayor entre los usuarios que se costearon un bono de temporada. "Lo peor es que no nos dicen si van a volver a abrir, ni cómo ni cuándo. Mucha gente no tiene coche para ir a la playa y esta era su única opción para refrescarse", apuntaban un par de usuarios ayer al encontrarse las piscinas cerradas.

La cabeza y la cola de lobo que aparecieron en las piscinas de Infiesto fueron recogidas por guardas del Principado para la realización de una necropsia, la cual podría revelar datos como de qué parte de la región en concreto proviene el ejemplar o si este fue envenenado.

El Ayuntamiento de Piloña espera que este tipo de actos deplorables no se repitan, aunque ya existen varios precedentes en la comarca. Un ejemplo: en junio de 2016 aparecieron dos cabezas amarradas con cuerdas en el puente "romano" de Cangas de Onís. También en Cangas, en concreto en la avenida de Castilla, fue hallado un cadáver en febrero del pasado año. En ese mismo mes se localizaron dos ejemplares bajo un todoterreno estacionado en un aparcamiento de Arriondas; los animales estaban atados a la bola del remolque del vehículo.

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