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Ejemplo de paisanos en Parres

El molinero Antonio Soto y la vecina de Llames Ángeles Robledo reciben un reconocimiento por su labor rural

Ángeles Robledo.

El Ayuntamiento de Parres rinde homenaje el domingo a los "Paisanos del año" del concejo. La distinción, integrada en el programa de actos del XXVIII Certamen de la Castaña de Arriondas, recae en esta ocasión en los jubilados Antonio Soto Díaz, de el molín de La Teyera, y Ángeles Robledo Caso, vecina de Llames de Parres. Los premiados no se conocerán en persona hasta el domingo, pero ambos comparten su amor por la zona rural y reciben el galardón con una mezcla de "sorpresa" y "orgullo".

Antonio Soto mantiene, a sus 94 años, el único molino en activo del concejo, ubicado en La Teyera. "Es, junto a cuidar de las gallinas, una de mis grandes pasiones", confiesa. Soto nació en Sevarga (Amieva), pero se trasladó siendo muy joven a la localidad de Huexes porque su padre compró allí un caserío. Soto, el mayor de seis hermanos, tuvo marcharse a Francia a trabajar en el sector forestal para acabar de pagar la hipoteca y dar de comer a los cinco hijos que tuvo con Luz Rubio, el amor de su vida, ya fallecida.

Cocinero de barco

Antes de volver a casa y atender el molino, trabajó como cocinero en un barco noruego y navegó durante tres años por lugares remotos como Canadá o Dinamarca. En Huexes continúa hoy cuidando del campo sin descuidar labores como la corta de leña o la recogida de castañas. Eso sí, tiene tiempo de escapar los martes a Arriondas a echar una quiniela.

La otra guardiana del medio rural, Ángeles Robledo, nació y vivió toda su vida en Llames de Parres, un núcleo que el viernes se alzó con el título de "Pueblo ejemplar de Parres". "Es un orgullo dar a conocer nuestro pueblo, que tiene unos paisajes y una gente maravillosos", dijo. Madre de dos hijos -Mariana y Víctor-, desde pequeña supo lo que era trabajar: con cuatro años llendaba las vacas. "Los lunes bajaba en la línea a vender patatas, nueces o lo que sobrara del huerto al mercáu de Infiesto, y los sábados a hacer gestiones a Arriondas", indica la mujer, a quien entristece que "los pueblos "se queden vacíos".

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