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José María Rozada: "El profesor debe formarse bien para dar respuesta a los burócratas"

El parragués, que presenta un libro sobre la docencia el miércoles en Arriondas, cree que no se necesitan nuevas materias ni un método estricto

José María Rozada, con sus alumnos del curso 1970-1971 en Villanueva (Cangas de Onís).

José María Rozada Martínez (Arriondas, 1949) ha sido maestro en escuelas rurales, profesor en la universidad y asesor de formación del profesorado hasta su jubilación. Parte de su experiencia en las aulas la condensa en el libro "Enseñar, y pensar la profesión. Autobiografía de un docente" que el miércoles se presenta, a las 19.30 horas, en la Casa de Cultura de Arriondas.

La publicación la componen 557 páginas en las que el parragués dilucida sobre las relaciones entre la teoría y la práctica en la profesionalidad docente basándose en su propia experiencia. Rozada, que fue fundador y miembro activo de colectivos como la Plataforma Asturiana de Educación Crítica y la Federación Icaria, señala que la mayor dificultad que se encontró en la enseñanza fue "el tiempo, la dedicación que requiere a lo largo de toda la vida". Los planteamientos del autor, que cuenta con más de medio centenar de trabajos publicados hasta la fecha, no se dirigen a idear modelos de escuela "alternativos", sino a pensar cómo ser buenos profesionales en las instituciones que existen. Rozada plantea la necesidad de formarse bien para "dar una respuesta adecuada a los tecnoburócratas que tratan de establecer lo que se ha de hacer y cómo en las aulas".

El parragués señala que la conveniencia de utilizar libros de texto o no en las aulas, o incluso de suprimir los deberes como reclaman en la actualidad algunos padres, depende del estilo de cada profesor. "Hay que saber justificarlo. Mi libro cuenta cómo enseñaba yo, que apenas los ponía, pero los métodos de enseñanza son biográficos". Y puntualiza: "La publicación no trata de una manera de enseñar que se pretenda modélica para todo el mundo, sino de un camino recorrido entre el aula y la universidad que puede ser transitado de múltiples maneras", precisa.

Rozada confirma que, al igual que la sociedad, los centros educativos han experimentado muchos cambios en los últimos años. "Por eso me parece tan importante que entre los estudios que ha de realizar todo docente figuren los de sociología y antropología, porque los niños y los jóvenes de hoy no son los mismos que los de hace treinta años. Y no se entiende solamente con tenerlos delante del aula, es necesario estudiarlos también en sus contextos de crianza y en sus relaciones sociales", subraya.

El autor de "Enseñar, y pensar la profesión. Autobiografía de un docente" no echa en falta nuevas materias en el currículum escolar. "Introducir la lengua asturiana obligatoriamente en las escuelas, aparte del amplio debate ideológico y sociopolítico al que debiera ser democráticamente sometida tal decisión, supondría una losa para el alumnado con mayores dificultades de aprendizaje. Lo mismo que ya lo es el bilingüismo enseñando, por ejemplo, Historia en inglés, con lo difícil que es que lo entiendan en castellano", puntualiza.

Trabajar con respeto muto, la escucha, la capacidad de diálogo y la empatía para crear un clima de comunicación, no sólo con los jóvenes sino también con sus familias, son algunas de las premisas que Rozada defiende en el ejercicio de su profesión.

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