20 de enero de 2019
20.01.2019
La Nueva España

La Paz de Bricia tiene cantera

La fiesta convocó a numerosos niños y jóvenes, que bailaron, cantaron y tocaron la pandereta sin miedo al mal tiempo

20.01.2019 | 00:11
Las aldeanas, en plena procesión por Bricia.

En la localidad llanisca de Bricia le plantaron cara al mal tiempo y sus vecinos consiguieron que el día grande de Nuestra Señora de la Paz fuese todo un éxito. Medio centenar de aldeanas y porruanos pusieron el color y la alegría a un día gris y lluvioso.

Una de las que más alegría puso fue sin duda la pequeña Carla Valero, de tan solo tres años, quien estaba encantada y sonriente con su traje de aldeana, el cual lleva poniéndose desde que puede recordar. "Me visto para Vibañu y para La Paz, me gusta mucho", afirma la pequeña. Junto a ella, también destacaba el porruano más joven de Bricia, el pequeño César Muñiz, de tan solo dos años y medio. "Vivimos en Gijón, pero yo soy de Bricia y solemos venir a la fiesta", cuenta su madre, Paula Balmori.

Sin duda, La Paz tiene cantera en esta localidad llanisca. Y menos mal, ya que ayer fue el último año que Javier Rozada marcaba el ritmo de los festejos con su tambor. Ahora, tras unos 10 años al pie del cañón, ha decidido retirarse para "dejar paso a las nuevas generaciones". "Igual lloro el año que viene, pero estoy decidido", afirma Rozada.

Con estas intenciones, Rozada escoltó por última vez a los tres ramos de diferentes tamaños adornados como marca la tradición en Bricia: con panes y rosquillas, hojas de laurel y flores de mimosa, el distintivo de la fiesta. Junto a él, las aldeanas le acompañaban con sus panderetas en una procesión que desembocó en la carpa instalada en la plaza del pueblo. Allí, para combatir la fuerte lluvia que ya comenzaba a caer, se desplazó la imagen de Nuestra Señora de La Paz desde su capilla y el párroco local, Aurelio Burgos, celebró la misa. Tras la función religiosa, Felipe Villa volvió un año más a comandar la subasta de los ramos, un alegre acto que dio paso a un gran festival folclórico cantado por Marta Elola.

En él, los más pequeños hicieron las delicias del público interpretando la carrasquina, la jota de Leitariegos y el xiringüelu, baile que también interpretaron los mayores junto con el trepeletré, la jota del Cuera y el pericote.

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