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El aparcamiento de pago de Ribadesella se retrasa y no estará en Semana Santa

La ordenanza que se presentará al Pleno no prevé el uso de la grúa e incluye el polémico bono para los residentes de la zona de la playa

El estacionamiento de pago de Ribadesella no va a comenzar en Semana Santa, como se había anunciado, sino que tendrá que esperar, al menos, hasta el verano, al no haber acabado a tiempo el Ayuntamiento los trámites para que entre en funcionamiento. El próximo miércoles el Pleno municipal deberá votar la ordenanza y, en caso de que se apruebe, esta deberá pasar un periodo de exposición pública.

Una ordenanza que, teniendo en cuenta que hay elecciones municipales de por medio, podría sufrir modificaciones, pues entre los distintos grupos que componen la corporación municipal hay discrepancias tanto sobre la forma de gestionar el servicio (de forma pública o privada) como sobre las calles en las que se debería pagar por aparcar, por lo que la nueva corporación podría modificarla.

En el documento que se va a votar la próxima semana no se contempla el servicio de grúa, por lo que los coches que excedan el tiempo de aparcamiento tendrán otro tipo de sanciones, pero los vehículos no serán retirados. Lo que sí contempla la nueva ordenanza es la medida que más opiniones encontradas ha despertado: la existencia de un bono de treinta euros anuales que podrán adquirir los vecinos que vivan en la denominada "zona naranja", paguen la viñeta de su vehículo en el concejo y no dispongan de garaje propio para poder aparcar en dichas calles sin pagar. La zona naranja, en el entorno de la playa de Santa Marina, se extiende por las calles Dionisio Ruisánchez y Ramón y Cajal, el primer tramo de la carretera de San Pedro y el aparcamiento que hay en un extremo del arenal. Allí, los vehículos podrán aparcar durante un máximo de cuatro horas, siendo gratis los primeros treinta minutos. A partir de ahí, la segunda media hora costará sesenta céntimos y, después, cada tramo de treinta minutos se cobrará a cuarenta céntimos.

Por otra parte, la zona azul, aquella que afecta al casco urbano de la villa, se va a extender por la calle Comercio y el tramo que va desde la rotonda del Olivo hasta el parque de La Atalaya. En este caso, los vehículos tendrán que rotar más a menudo, cada hora y media, y de nuevo la primera media hora será gratis. Los segundos treinta minutos costarán sesenta céntimos, y los terceros, noventa.

La ordenanza contempla que ambas zonas tengan los mismos horarios. En el caso de la temporada estival, si no hay más retrasos, el servicio estaría en funcionamiento del 15 de junio al 15 de septiembre, en horario de 10.00 a 14.00 y de 16.30 a 20.00 horas de lunes a sábado, y los domingos solo por la mañana.

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