12 de julio de 2019
12.07.2019

Usuarios del Sella piden endurecer las medidas contra los chiringuitos ilegales

Los empresarios critican que las autoridades "no aportan una solución válida" contra los vendedores sin licencia, que dan "mala imagen"

12.07.2019 | 01:09
Turistas dirigiéndose a uno de los chiringuitos del Sella.

Sidra cara y caliente o pinchos y otro tipo de alimentos que no han pasado ningún tipo de control sanitario para su consumo. Es lo que, según los usuarios del Sella, ofrecen los chiringuitos ambulantes ubicados sin los permisos pertinentes en la parte canguesa del río. Empresarios y turistas que hacen el Descenso en canoa alertan de que en días calurosos, como el que se registró ayer, los vendedores sin licencia se multiplican "sin que las autoridades aporten una solución válida al problema".

Según su versión, barracas y neveras portátiles se hacen hueco en zonas como Remolina o Ricao y consiguen atraer con su música a decenas de turistas que bajan en canoa el Sella. "A la una del mediodía está plagado. Deberían endurecer las sanciones porque aunque les requisen la bebida al día siguiente vuelven con más y además dejan todo plagado de basura y de cristales, con el peligro que conlleva", lamentan. Inciden, además, en que la situación no es nueva: lleva repitiéndose año tras año en cuanto llega la temporada estival y "da una imagen muy alejada del paraíso natural que se quiere vender en Asturias".

Los usuarios del Sella inciden en que el Ayuntamiento de Parres es el único que combate con fiereza la proliferación de chiringuitos irregulares a la vera del río. "En la parte parraguesa es raro verlos porque se hacen controles periódicos desde hace tiempo", indican. No ocurre lo mismo, precisan, en la vertiente de Cangas de Onís, donde en las últimas semanas se concentran los vendedores sin licencia. El alcalde cangués, José Manuel González, subrayó ayer que "la Policía Local estuvo haciendo estos días controles de vigilancia y la previsión es la de mantenerlos durante el verano".

Los afectados reclaman coordinación entre ayuntamientos, gobierno regional y Confederación Hidrográfica del Cantábrico para erradicar el problema.

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