28 de julio de 2019
28.07.2019

Los investigadores sospechan que hay más construcciones en el castro de Antrialgo

El equipo explicó a los asistentes a la jornada de puertas abiertas que encontró huesos de brazos humanos, sin interés al estar descontextualizados

28.07.2019 | 00:02

Un centenar de personas participaron ayer en la jornada de puertas abiertas del castro de Antrialgo, en Piloña. El evento sirvió para poner el colofón a dos semanas de investigaciones en las que el equipo que capitanea el arqueólogo Juan Ramón Muñiz logró localizar la zona habitacional del recinto. Entre los hallazgos destaca una cabaña con forma circular que todo apunta que pudo tener moradores ya en época prerromana. Este descubrimiento podría ser clave para entender cómo vivían y cómo se estructuraban las sociedades antiguas.

La gran afluencia de público hizo que los asistentes se tuvieran que dividir en dos grupos para atender mejor a las explicaciones. Uno de los datos que más sorprendió a los asistentes fue el hecho de que aparecieran dos brazos humanos en el castro. No obstante, los investigadores restaron importancia a este descubrimiento, ya que al no poder ser contextualizados los huesos carecen de interés.

Una vez concluido el trabajo de campo -que salió adelante gracias a un apoyo económico municipal de cinco mil euros- toca ahora analizar los objetos encontrados, entre los que figuran restos de cerámica antigua o la piedra de un molino. La previsión es la de que, una vez catalogadas, las piezas se expongan en el Museo Arqueológico de Asturias. Los historiadores también planean ofrecer una nueva charla informativa con los últimos avances después del verano.

El de la cabaña no fue el único avance de esta temporada: también se localizó parte de la muralla oriental, lo que permite delimitar con precisión el castro piloñés. El equipo de Muñiz intentará hacer en agosto un estudio con georradar, lo que permitiría obtener con más precisión la localización de restos arqueológicos existentes en la zona. "Creemos que junto a la cabaña localizada podremos encontrar otras, que incluso podrían estar en mejores condiciones de alzado y suelo", indicó. Una tarea que no resultaría sencilla, ya que el equipo cuenta con recursos económicos limitados.

La primera incursión en el castro de Antrialgo tuvo lugar el verano pasado y se centró en aportar pruebas materiales de su existencia, con el fin de que pudiera ser incluido en la lista de bienes patrimoniales del Principado y gozara así de protección. Los investigadores resaltan la implicación de los vecinos para sacar adelante las excavaciones, fundamentales para entender la cultura castreña del Oriente.

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