29 de julio de 2019
29.07.2019

A San Juan, desde la cuna en Nueva

Varias generaciones de todas las familias participan en la fiesta del pueblo llanisco: "Es una celebración única"

29.07.2019 | 00:50

La fiesta no entiende de edades en Nueva de Llanes, donde grandes y pequeños disfrutaron ayer por igual del día grande de las fiestas de San Juan.

De que el evento es de lo más intergeneracional dieron cuenta familias como la de la veinteañera Laura Frere Toyos, que acudió vestida con el traje de porruana y acompañada de su hija de tres años Manuela Chonquerez, su abuela Natali Bettremieux (de 48 años), su bisabuela Ana María Toyos (de 70 años) y su tatarabuela Mª Josefa González (que ronda los noventa años). "Yo vivo el resto del año en Bélgica, pero no me lo pierdo por nada del mundo porque es una celebración única", indicó Frere. Y es que la fiesta de Naves cuenta con una danza especial por San Juan, en la que hombres y mujeres bailan por parejas en círculos, en el interior de la iglesia primero y por todo el pueblo después.

Un ritual que acumula otras peculiaridades como que sólo un varón puede vestir el traje de porruano y es quien se encarga de guiar la danza. Una responsabilidad que este año recayó en el vecino Lucio Carriles, quien no ocultó su satisfacción por ocupar el cargo. "Llevo toda la vida danzando en Nueva, desde pequeño, y es un honor grande", explicó.

El resto de hombres lo acompañaron, como manda la tradición, vistiendo pantalón azul marino, camisa blanca, pañuelo rojo al cuello y una dalia en el pecho. Antes de la exhibición tuvo lugar la procesión con la imagen de San Juan, que estuvo acompañado en todo momento por un grupo de mariachis de Méjico y por la banda de gaitas Ciudad de Cangas de Onís.

La fiesta llanisca estuvo este año organizada por una comisión en funciones de la que formaron parte vecinas como Juana Lázaro. "Tras el cese de la anterior nos pusimos al frente de forma provisional para no dejar morir un evento con tanta tradición. Hay que tener en cuenta que no es fácil reunir a más de medio centenar de parejas para la danza", subrayó.

A su cita con San Juan en Nueva no faltaron habituales como las jóvenes ovetenses Inés Otero y Alba Viejo. "Llevamos un par de semanas ensayando la danza, que cuenta con un paso muy diferente y aunque no es difícil cansa porque el recorrido es largo. Pero merece la pena", indicaron. Las dos vistieron trajes de llanisca heredadas de sus respectivas madres, dejando clara su vocación de dar relevo generacional a la fiesta.

Entre los asistentes a la fiesta se encontraba Jimena López, que con tres años debutaba por primera vez en la danza de San Juan. Pese a que su padre, Antonio López Montaños, es madrileño y su madre, Rocío Valero, es alicantina, la niña no dudó en enfundarse el traje regional para rendir homenaje a sus bisabuelos, con raíces en Garaña. Lo hizo acompañada de su hermano Antonio, de un año, y de su primo Adolfo Hernández, de cuatro años, que reside en Santo Domingo y se quedó enamorado de prendas como la montera picona. "Hay que enchufarles dosis de asturianía desde pequeños", insistió el progenitor, que veranea en la zona.

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