30 de julio de 2019
30.07.2019

Devoción y color en Caravia Baja

Los vecinos cerraron las fiestas de Santiago Apóstol con la misa de la Sacramental, una holi party y una gran costillada

30.07.2019 | 00:54

Las fiestas de Santiago Apóstol se despidieron este año en Caravia Baja dejando un gran sabor de boca, con una jornada en la que lo religioso y lo festivo se unieron para cerrar las celebraciones con devoción y color.

Una devoción que se vivió, como no podía ser de otra manera, en la iglesia de Caravia Baja con la celebración de la misa de La Sacramental, cantada magistralmente por el coro San Roque de Lastres. Tras la eucaristía, oficiada por el párroco Jesús García, tuvo lugar una corta pero emotiva y sentida procesión. Encabezaba la comitiva, portando la cruz, Pepe Egüen, flanqueado por Javier Santiago y Alberto Fernández, que llevaban sendas cruces. Detrás de ellos marchaba la alcaldesa del concejo, Salomé Samartino, bastón de mando en mano, seguida por el palio, portado por varios miembros de la corporación municipal y por el diputado por el Oriente Javier Brea. Bajo él, el párroco dirigía los rezos, que eran seguidos por un buen número de fieles que marchaban detrás por las calles de Caravia.

Cerraba la mañana un breve recital del coro San Roque en la propia iglesia, con las interpretaciones de las piezas "Mocina dame un besín", "Un paso más", "Rosina de un verde palmar", la canción vasca "Boga Boga" y, para terminar, el "Asturias, patria querida". Un broche de oro para los actos religiosos de la mañana, que dieron paso a la fiesta de la tarde.

Los primeros en disfrutar fueron los más pequeños, que tuvieron una buena selección de juegos tradicionales, como las sillas, la carrera de los huevos en la cuchara o el baile de la escoba, en el que también se animaron a participar varios padres. Después, llegó el momento de teñir Caravia de color con la novedad de este año: una holi party, un festival de origen hindú para celebra la llegada de la primavera que cada vez se está poniendo más de moda en los veranos españoles. Y, para paliar el calor de la tarde, los juegos se cerraron con una buena y refrescante batalla de globos de agua.

El movimiento de los juegos abrió el apetito a más de uno. Por eso, todos los allí presentes dieron buena cuenta de la costillada que se preparó y en la que los vecinos disfrutaron antes de la gran fiesta con la que preveían despedir a Santiago Apóstol hasta el año venidero: una gran verbena, coronada con una descarga de fuegos artificiales, llamada a inundar de música las calles de Caravia hasta bien entrada la madrugada, demostrando que allí saben cómo cerrar una fiesta.

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