01 de agosto de 2019
01.08.2019
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Fiesta monumental a la orilla del Sella

La 83.ª edición del Descenso Internacional del Sella, que se celebra mañana, conjuga a la perfección deporte y diversión en la cita más importante del verano en Asturias

01.08.2019 | 21:07
Fiesta monumental a la orilla del Sella

La pasión por el Descenso Internacional del Sella volverá a desbordar desde hoy el emblemático río a su paso entre las localidades de Arriondas y Ribadesella. La fiesta de Les Piragües, la mayor celebración del verano en Asturias, cuenta las horas para conjugar deporte y diversión con motivo de su 83ª edición. La salida de los palistas a las doce del mediodía de mañana del puente de Arriondas en medio de un jolgorio y colorido indescriptibles tras completarse un ritual en forma de desfile, será uno de los instantes más esperados.

La fama de la prueba deportiva declarada de Interés Turístico Internacional e impulsada desde la imaginativa cabeza del recordado y añorado Dionisio de la Huerta hace tiempo que ha roto fronteras siendo un espectáculo que, al menos una vez en la vida, desean presenciar y vivir en primera gente llegada desde diferentes puntos de la geografía nacional o incluso desde el extranjero. Una fiesta sin límites cargada de emoción y diversión que emociona en todos los sentidos y donde solo hay una premisa: pasarlo lo mejor posible.

El Descenso, cuyo embrión fue las excursiones en piragua que Dionisio de la Huerta comenzó a organizar por los ríos Piloña y Sella hace noventa años, ha pasado a ser el mayor referente asturiano de la folixa y la prueba deportiva más internacional celebrada en nuestro territorio. La historia dice que fue en el año 1929 cuando De la Huerta, un adelantado a su tiempo, organizó una excursión en piragua a través del río Piloña entre Coya, donde estaba la casa familiar de veraneo, e Infiesto. Los participantes en aquella aventura tardaron más de dos horas en completar el recorrido de 5 kilómetros entre ambos puntos. Muy satisfecho con lo que había vivido y con ganas de experimentar cosas nuevas Dionisio de la Huerta convenció a Alfonso Argüelles y Manuel Fernández para repetir experiencia. En esta ocasión cambiarían de río y se adentrarían en el Sella con el objetivo de completar los 14 kilómetros que separan Arriondas de Ribadesella. Tras siete horas de continuas paradas para vaciar el agua que se les colaba en las piraguas y reponer fuerzas, se les echó encima la noche poniendo fin al primer Descenso del Sella en Soto de Dueñas.

Un año más tarde el intrépido Dionisio de la Huerta hizo el recorrido entre Coya y Arriondas en piragua y, en 1931, llegó hasta Ribadesella. En 1932 quedaron ubicadas de manera definitiva la salida y llegada del Descenso con motivo de la primera edición de la competición. Trece palistas llegados desde Oviedo, Gijón, Arriondas y Ribadesella hicieron historia. Tan solo tres años más tarde el eco de la prueba salió de Asturias y en ella tomaron parte piragüistas de fuera de la región.

La Guerra Civil impidió que entre 1936 y 1943 el Descenso se llevase a cabo, reanudándose en 1944. El 11 de agosto de aquel año el Sella volvió a bajarse con la presencia de once palistas. A mediados del siglo XX el Descenso Internacional del Sella comenzó a cobrar fama internacional con la llegada de deportistas italianos, franceses, portugueses e incluso cubanos. La creación de la Federación Española de Piragüismo en 1960 fue un paso de gigante para la consolidación de la prueba.

De esa época a esta parte el Descenso del Sella ha ido creciendo y aumentando su prestigio. Cuenta en la actualidad con una participación que supera el millar de palistas batiéndose, año a año, récords de inscritos. En la actualidad, está considerada, si no la que más, una de las pruebas más importantes del mundo en el panorama internacional de descenso de ríos.

Organizar Les Piragües, donde se estima que pueden asistir cerca de 100.000 personas, no es nada fácil. Para ello los Ayuntamientos de Arriondas y Ribadesella, en colaboración con el Gobierno del Principado, hacen un importantísimo esfuerzo logístico con el objetivo de que nada falle y la fiesta asociada a la prueba deportiva sea lo más destacado.

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